Eso ocurrió en la mañana de ayer, cuando la enorme tuneladora Delia, fabricada en Alemania por la empresa Herrenknecht, derribó el muro este de la estación Insurgentes, número 4 de la ruta, y apareció frente a los centenares de personas que la esperaban allí.
Una de ellas fue la señora Delia Tasayco, cuyo notable logro de haber sido, en los años sesenta, la primera mujer graduada como ingeniera en nuestro país ameritó que se diera su nombre a la gran máquina.
De esa manera el megaproyecto ferroviario urbano de transporte masivo completó su tarea más difícil, y ya tiene disponible el corredor bajo tierra por el que dentro de algún tiempo circularán sus modernos trenes automáticos Hitachi, uniendo el Callao con el distrito de Ate.
Habiendo alcanzado ese importantísimo hito, que se refleja en un avance global del 83%, a la imponente infraestructura subterránea ya solo le resta la tarea de poner a punto el túnel y las estaciones para enfilar hacia su momento de iniciar operaciones. Felizmente, en los dos ámbitos el avance ya es muy considerable.

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