Es que, debido a la ilusión de fluidez vehicular que generan, inducen a su uso masivo, principalísimamente por parte de automóviles, que terminan generando graves congestiones en sus puntos de acceso y de salida, dando como resultado un efecto neto prácticamente nulo. Los ejemplos abundan, a tal punto que muchas ciudades están desandando los pasos dados y retornando a soluciones más integrales y sensatas.
Pero esa no es la única objeción, pues también suelen generar degradación urbanística y del entorno, disminución del valor de las propiedades adyacentes, desincentivo a nuevas inversiones inmobiliarias, contaminación ambiental, pérdida de áreas verdes, etc.
Esas críticas son perfectamente válidas y pertinentes en el terrible proyecto de la Vía Expresa Santa Rosa, que pretende techar de punta a punta los cuatro kilómetros de esa importante arteria chalaca, una de las principales de la jurisdicción.
De eso trata el video adjunto, que además de enfatizar el carácter netamente residencial de la avenida señala a las innumerables personas y establecimientos que se afectarían de concretarse el despropósito.





No hay comentarios:
Publicar un comentario