Cuanto más riesgosa es una economía, más le cuesta financiarse internacionalmente (pues los bonos que emite deben pagar intereses más altos para atraer a los inversionistas) y por lo tanto más alto deviene su índice. Tener un riesgo más bajo significa que se puede acceder más fluidamente al crédito externo, y a menor costo.
Para reducir su riesgo, un país debe tener cuentas fiscales ordenadas, que le brinden estabilidad macroeconómica y le permitan atraer la inversión, indispensable para crecer. Con ello se asegura una buena recaudación fiscal y una adecuada capacidad de pago de su deuda, que es, a fin de cuentas, la que determina el indicador en referencia.
El Perú logró el menor EMBIG de su historia (91 puntos básicos ó 9.1 puntos porcentuales) el día 18 de octubre del 2012.
Para reducir su riesgo, un país debe tener cuentas fiscales ordenadas, que le brinden estabilidad macroeconómica y le permitan atraer la inversión, indispensable para crecer. Con ello se asegura una buena recaudación fiscal y una adecuada capacidad de pago de su deuda, que es, a fin de cuentas, la que determina el indicador en referencia.
El Perú logró el menor EMBIG de su historia (91 puntos básicos ó 9.1 puntos porcentuales) el día 18 de octubre del 2012.
En los años posteriores no ha podido repetir un nivel similar debido a las incertidumbres de múltiples tipos, internas y externas, que han tenido lugar. Entre las primeras se debe mencionar la tremenda crisis de gobernabilidad que viene afectando a nuestro país en la última década, y el insoportable ruido político aparejado a esta. A nivel global, por su parte, se debe considerar la pandemia del COVID, que hundió la economía mundial en el año 2020, y posteriormente la tensión generada por la brutal invasión de Rusia a Ucrania.
Lógicamente, todos esos y otros hechos negativos, generadores de perspectivas desalentadoras acerca del nivel de actividad de los países, y con ello de la capacidad de pago de sus deudas, han afectado también al Perú, pese a la notable solvencia de su economía, que mantiene en buen pie sus fundamentos.
Ojalá en el mediano plazo, en el marco de un panorama que luce promisorio a raíz de un resultado electoral inobjetable y de las políticas de libre mercado que se avizoran, se pueda llevar el nivel del riesgo-país a un nivel inferior al aquí reseñado.






No hay comentarios:
Publicar un comentario