Pero en el corto plazo eso solo ocurrirá con una mínima parte de la numerosa flota de 19 locomotoras y noventa coches disponibles.
La utilización de una parte mucho mayor de ese stock solo será posible cuando se construya la segunda vía y el resto de la infraestructura indispensable para un tránsito fluido y constante de los trenes.
Teniendo eso en cuenta, varias ciudades de nuestro país han puesto los ojos en esos importantes vehículos, que podrían ser muy útiles en ellas.
Es el caso de Tacna y Puno. La ciudad costeña le ha solicitado a Lima facilitarle algunos de ellos para la ruta que la une con la chilena Arica. Es que existe un flujo considerable y frecuente de chilenos, que llegan a su vecina peruana para hacer compras, atenderse médicamente, degustar su deliciosa comida y pasar momentos de relax.
En esa ruta solo existe un autovagón, que por su antigüedad y mínima capacidad no aporta mayormente. Con los trenes Caltrain la situación cambiaría radicalmente, pues promoverían el arribo de muchos más visitantes, con gran beneficio para nuestra más sureña ciudad.
Y eso no afectaría en nada el proyecto limeño, que podría seguir sin problema, cumpliendo las etapas previstas en el marco de una programación adecuada, su proceso de puesta en marcha.
De todos los temas mencionados y algunos otros trata el video adjunto.





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