En efecto, apenas llegó al 1.30%, nivel que es inclusive menor al punto medio del rango meta establecido por el BCR, que va del 1% al 3%.
Es, además, una inflación menor que la del año 2024, que con su 1.90% ya había sido casi ideal. Y es una de las más bajas de América Latina.
Gracias a ello, nuestra moneda se mantiene muy sólida, con su poder adquisitivo casi intacto a lo largo del tiempo. Y eso es algo que sin la menor duda beneficia a la población.
Y como los precios al por mayor (que reflejan lo que ocurre en el paso previo al consumo final) vienen evolucionando tan favorablemente como se aprecia en el recuadro (cayeron 3.83%) todo indica que el dato que motiva este artículo seguirá caminando en el mismo alentador sentido.





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