Así, prevé que dicho fundamental dato productivo ya no crecerá 3.2%, sino 3.4%. Estima tal cosa a la luz de las cifras vistas hasta el momento (que señalan que entre enero y abril ha avanzado a una nada desdeñable tasa de 3.6%) y de las perspectivas internas y externas.
Las internas muestran un panorama político ya definido, con un futuro gobierno que asegura la continuidad del actual modelo económico, y que, de ser eficiente en ese aspecto y en el del combate al álgido problema de la inseguridad ciudadana, podría granjearse un mayor respaldo popular, lo que atenuaría el ruido político, que tanto ha afectado el buen desempeño nacional.
Las perspectivas externas, por su parte, muestran un contexto con términos de intercambio que seguirán siendo alentadores y la reducción de varias de las principales tensiones, lo que inducirá, entre otras cosas, una reducción del precio del petróleo y mejora de las condiciones para el comercio. Pero también consideran el impacto del Fenómeno del Niño, que podría incidir negativamente en 0.7 puntos del PBI.





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