martes, 29 de noviembre de 2011

Otras Tres Buenas Señales: APEC, Minería y FMI

Tres nuevas buenas señales acaba de emitir el gobierno en los últimos días en materia económica. La primera ha sido la participación, con toda convicción y entusiasmo, en la cita cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

En la Cumbre de la APEC

Allí, el presidente Humala hizo ver que el Perú está plenamente consciente de la importancia de este bloque económico, y que lo respalda decididamente. Hace bien con ello, pues en este participan varias de las economías más grandes, desarrolladas y/o dinámicas del planeta, entre ellas Estados Unidos, China, Japón, Rusia, Australia, Corea, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Chile, México y Canadá, y a nuestro país, sin duda, le conviene fortalecer los vínculos con todas ellas. No solo porque así obtiene acceso a grandes mercados, avanzada tecnología y potenciales y masivas inversiones, sino también porque estrecha vínculos con realidades económicas caracterizadas por la eficiencia y la competitividad, virtudes que también estamos intentando hacer nuestras.



No solo fue satisfactorio ver al presidente Humala participando en el citado foro, sino especialmente observarlo en la cumbre del Acuerdo de Asociación Trans Pacífico (TPP), grupo de avanzada del APEC, que busca pasar de las palabras a los hechos y acelerar la conversión del bloque en una zona de libre comercio, que de concretarse sería la más grande del mundo. El grupo fue formado hace unos años por Chile, Nueva Zelanda, Brunei y Singapur, países a los que luego se han unido el Perú, Estados Unidos, Australia, Malasia y Vietnam. Todos ellos están trabajando activamente en pos del gran objetivo de la total apertura comercial. Dado que México, Canadá y Japón también acaban de expresar su deseo de sumarse al proyecto, cada vez son menos los miembros de la APEC que faltarían integrarse (siendo China uno de ellos).

Con Obama, en el TPP, grupo que promueve el libre comercio en la APEC.

Los nueve del TPP: los cuatro fundadores y los cinco que se unieron luego.

Quién hubiera imaginado que el anteriormente heterodoxo Humala estaría hoy, en un interesantísimo proceso de evolución ideológica y aprendizaje económico, promoviendo activamente el libre comercio en una cumbre con los países más reputados en la materia, e incentivando (tal como se observa en la foto que sigue) a los grandes inversionistas del mundo a venir al Perú, para ser tratados en igualdad de condiciones que los inversionistas nacionales.


La otra buena señal es la que dio en una conferencia de prensa en Palacio de Gobierno, seguida luego por otras declaraciones en el mismo sentido. En ella se refirió al tema que el periodista Jaime de Althaus había calificado, con toda propiedad, de Conspiración Antiminera, en un artículo publicado en el diario El Comercio.



El presidente hizo bien en referirse claramente al tema. De esa manera corrigió la desafortunada actuación que le cupo en la campaña electoral, en la cual, demagógica e irresponsablemente, asumió una actitud confrontacional contra la minería. Lo importante es que ahora, ya como gobernante, y entendiendo que las cosas no son tan simples como se aprecian desde el llano, está corrigiendo sus errores previos.

En su intervención, señaló que no permitirá ultimatums de los grupos que, bajo pretextos de diversos tipos, pretenden imponer su radical e intransigente oposición a la minería. Además, resaltó la importancia de la actividad en el desarrollo del país y apoyó sin rodeos la continuación del proyecto aurífero de Conga. Eso sí, exigió, como corresponde, el escrupuloso respeto a los estudios de impacto ambiental, para los cuales planteó la creación de una entidad que fiscalice su elaboración. También sugirió establecer un Fondo de Garantía (que permita resarcir a las zonas mineras en caso de daño ambiental), llevar a cabo una lucha frontal contra la minería ilegal, y una mejor distribución del canon.

La minería formal y legalmente establecida no es, como señalan los grupos intransigentes y/o politizados, la fuente de todas las calamidades, sino más bien una importantísima herramienta de desarrollo nacional. Gracias a ella, el Estado capta multimillonarios ingresos tributarios (mediante los cuales puede llevar a cabo la construcción de infraestructura y hacer gasto social), el país obtiene recursos descentralizados (a través de los masivos cánones que les corresponden a las regiones productoras), grandes ingresos por exportaciones (que permiten sostener el valor de nuestra moneda, en beneficio de todos los peruanos), importantísima infraestructura económica (carreteras, líneas férreas, puertos, centrales eléctricas, líneas de transmisión, etc.), dinamización de sectores productivos que se convierten en abastecedores de los grandes centros mineros (empresas de construcción, productores metal mecánicos, fabricantes de químicos y explosivos, comercializadores de material de transporte), oportunidades de desarrollo profesional de alto nivel para los numerosos ingenieros egresados de nuestras universidades, empleo para varios miles de personas (ya sea en la fase constructiva u operativa), apoyo en materia educativa y de salud para las comunidades aledañas, etc. Como vemos, una larga lista de beneficios.
Mientras todo ello ocurre, la extracción y procesamiento del mineral se llevan a cabo con una tecnología de punta que hace que la minería de hoy no tenga punto de comparación, en materia ambiental, con la de antes, y que sea posible la coexistencia de esta actividad con la agricultura y la ganadería, y con las fuentes de agua cercanas. Por eso, países de elevadísimo nivel de desarrollo, y de exigentes estándares ambientales, como Canadá y Australia, toleran plenamente la actividad, al punto de ser potencias mundiales en la materia.

La minería es una inmensa fuente de riqueza que el Perú no puede desaprovechar. Por lo tanto, no deben paralizarse los grandes proyectos de Conga y Tía María (ni tampoco los demás que están previstos). El primero, que producirá oro, le generará grandes ingresos a Cajamarca, y el segundo, que producirá cobre, a Arequipa. Además, no se debe permitir intransigencias contra las grandes minas en operación, como las de Yanacocha, Antamina y Toquepala, que ya han generado grandes recursos en favor de sus respectivos departamentos.
Como bien señaló el presidente Humala, el Perú debe decirle sí al agua, pero también al oro. Ambos son indispensables para el desarrollo de nuestro país.

La única minería que debe desaparecer es la informal, que depreda, contamina, explota gente, blanquea dinero proveniente del narcotráfico y no paga impuestos. La minería formal y moderna, en cambio, tiene que seguir adelante. Eso sí, cumpliendo escrupulosamente todas las exigencias y requerimientos ambientales. Si el proyecto Conga tiene que resolver aspectos que generan cuestionamiento, que así sea, pero que de ninguna manera se deje enterrada una riqueza aurífera de miles de millones de dólares. Ni el Estado, ni la región Cajamarca ni la zona donde se halla el yacimiento pueden ni deben dejar pasar una oportunidad que es, literalmente, de oro. Hay demasiada pobreza en el país como para resignarse a perder un recurso tan valioso.

La tercera buena señal gubernamental fue dada hoy, con la correcta recepción dispensada a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, la francesa Christine Lagarde.

Desechando sus posturas de antaño, de confrontación con la entidad y sus políticas, el presidente Humala recibió cálidamente en Palacio a su máxima representante. Hizo muy bien, pues el FMI es una institución de relevancia mundial, que no tiene nada en común con la distorsionada imagen que de ella pinta la izquierda radical, y que además apoya decididamente las políticas económicas como la que el Perú ha mantenido, con gran éxito, e innegables resultados, durante los últimos veinte años.

Lagarde conversó en primera instancia con el presidente Humala, y luego con los dos principales garantes del buen manejo económico de nuestro país: el Ministro de Economía, Miguel Castilla, y el Presidente del Banco Central, Julio Velarde.



Fue una fructífera reunión, en la que la entidad elogió y respaldó al Perú, a la vez que este dejó claro que comparte esa visión y que pretende seguir transitando por el mismo exitoso camino.

APEC, minería y FMI: tres buenas señales, en tres áreas distintas, que confirman que la sensatez va ganando terreno, en aspectos centrales, al interior del gobierno.

Nota: Sobre el tema minero, se puede ver, entre otros, los excelentes artículos País Min... de Rolando Arellano, publicado el 18 de noviembre en el diario El Comercio, y La Batalla de Conga, de Alfredo Torres, publicado el día 23 en Semana Económica.

Fotos: ANDINA

3 comentarios:

  1. el proyecto conga va pero con varias muertes de por medio y si la vida humana no tiene ningún valor para los defensores a ultranza de la realización de eso proyecto, entonces simplemente, va. que vaya pues. no dudo, como se menciona en este artículo, que muchos países desarrollados toleran plenamente la megaminería y que esta genera muchas oportunidades de desarrollo, lo que si me cuesta creer es que sus gobiernos hayan atropeyado brutalmente los derechos de su población para poder llevarla cabo. la derecha extrema encontro a su aliado perfecto "el autoritario ollanta. soy cajamarquino y se ha escuchado que se esta militarizando la zona. es una pena.

    ResponderEliminar
  2. En Estados Unidos en los 40s mandaron la fuerza aerea a una huelga minera en west virginia, los aviones bombardearon a los mineros, asi de serio se toma ese pais la extraccion de recursos naturales, tambien podrias preguntarle a los Americanos(los de verdad) sobre el genocidio que les hicieron para despojarlos de su tierra en USA y Canada.
    Si te das cuenta la APEC a quienes tiene? Puro minero, Canada, Australia, Peru, Chile, Mexico.
    Ahora el tema de moda es la democracia, o aceptas mis condiciones o te llevo democracia(la mia) no la que tu sociedad elija.
    En fin si deciden impulsar mas la mineria(que es positivo) al menos que hagan transformacion industrial de esta, y no solo exportar los minerales en piedra, por que asi son exportados, si la mineria promoviera la industrializacion de esos recursos se desarrollaria una industria ingenieril y de servicios que hoy por hoy es minima ya que el mineral sale en piedra, ni siquiera lingotes de oro se hacen en Peru, y menos cables o partes de maquinas.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. En el Perú no se hacen lingotes de oro, pero si barras Doré (una aleación de oro y plata), eso es lo que se exporta.

    Asimismo, el cobre, o por lo menos parte de este, es refinado. Aproximadamente 7% del total de exportaciones en el 2009 fueron cobre refinado, según la CEPAL)

    ResponderEliminar

Temas tratados en nuestro blog