Con sus grandes incertidumbres y problemas, el año recién terminado no resultó bueno para las más importantes economías del mundo, que siguieron mostrando debilidad y bajo dinamismo. Ello afectó la demanda de los principales commodities y redujo sus precios, disminuyendo los ingresos por exportación y, consecuentemente, la tasa de crecimiento de numerosas economías emergentes, entre ellas las más importantes de América Latina, para muchas de las cuales los commodities, ya sean metales, hidrocarburos o productos agrarios, resultan fundamentales fuentes de divisas y de recursos fiscales.

Eso se comprueba con la información disponible hasta la fecha, que nos dice que de las siete principales economías de la región sólo la colombiana ha tenido un desempeño destacable, como lo prueba su producto bruto interno (PBI), que entre enero y setiembre se ha expandido a la apreciable tasa de 5.0%. Sin embargo, el dato del último trimestre, cuando el precio del petróleo (principal producto de exportación del país) registró una abrupta caída, podría no ser tan halagüeño, y reducir la tasa de cierre del año.