domingo, 19 de mayo de 2013

El Perú en el Ranking Latinoamericano: Tasa de Bancarización 2012

Esta vez nuestra sección pone la mirada en los sistemas financieros de la región, para indagar acerca de la forma en que canalizan los recursos desde los agentes económicos superavitarios hacia los deficitarios.

El objetivo de toda economía moderna es que éstos se canalicen de la manera más eficiente posible. La mejor vía para ello es el sistema bancario y financiero, debido, entre otras cosas, a su gran cartera de clientes y al conocimiento de su historial crediticio, a su política de evaluación de los prestatarios, a los criterios bajo los cuales otorga los créditos, a su conocimiento del tema financiero, a su menor costo operativo (derivado de sus economías de escala), a su capacidad de minimizar el riesgo, etc. Eso se traduce en un menor costo crediticio, que beneficia a todos. Canalizados bajo esos criterios, los recursos se destinan a los proyectos más rentables, descartando los escasamente viables, lo que favorece a la economía en su conjunto.

Por ello se busca elevar al máximo la participación de los bancos y otras entidades financieras en ese flujo de recursos. Cuanto más elevada dicha intermediación financiera o bancarización, más eficientemente funcionan las economías. En los países desarrollados, por ejemplo, las tasas de bancarización llegan a sobrepasar el 90%, mostrando que muy pocos agentes económicos mantienen sus recursos fuera del sistema. ¿Cómo se mide la bancarización? A través de los ratios Depósitos Totales/PBI y Colocaciones Brutas/PBI.

Para analizar los niveles de bancarización de los países de la región, nosotros nos centraremos en el ratio Depósitos Totales/PBI, que evalúa al sistema financiero como captador de recursos. Si los obtiene en abundancia, podrá prestarlos sin problemas, permitiendo que el proceso ahorro-inversión se lleve a cabo con fluidez. Si ocurre lo contrario (por ejemplo porque los ahorristas prefieren ahorrar "bajo el colchón") se verá obligado a restringir sus créditos, perjudicando especialmente a los pequeños consumidores y empresarios, debido a su mayor riesgo.

Entre los factores que conspiran contra la bancarización se puede mencionar la falta de información financiera del común de la gente, la pérdida de confianza por malas experiencias previas, las bajas tasas de interés pasivas, los complejos requisitos para la apertura de cuentas y su elevado costo de mantenimiento, las altas comisiones, las excesivas tasas tributarias, el bajo desarrollo de la infraestructura bancaria (escasez de agencias), etc

Hecha la explicación, procedamos a revisar los datos, correspondientes al final del año 2012. Los de Depósitos Totales provienen de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), y los del Producto Bruto Interno, del Fondo Monetario Internacional. Nosotros hemos calculado los datos de Bancarización para cada uno de los países, dividiendo los primeros entre los segundos.

Como ya hemos comprobado en anteriores notas sobre el tema, Panamá encabeza el ranking, con gran distancia sobre sus pares regionales. En ese pequeño país centroamericano, los depósitos totales equivalen a 1.50 veces su PBI. Eso se explica, entre otras cosas, por su condición de gran centro financiero internacional, en el cual abundan los recursos prestables, y donde hay prácticas bancarias bastante desarrolladas, propias del primer mundo. Cabe notarse, no obstante, que el ratio es menor que el del año 2011 (1.62).

Chile es el segundo en la lista, al registrar depósitos que alcanzan el 68% de su PBI (porcentaje significativamente mayor que el 60% del año previo). Gracias a su buen nivel de desarrollo, el sistema financiero de nuestro vecino del sur genera confianza en el público e incentiva el ahorro.
A ambos países les siguen varios de los más pequeños de la región, con ratios que van desde 0.51 hasta 0.36.

El país más grande, Brasil, sólo ocupa el décimo lugar, con una tasa de bancarización de 0.35. Y tras éste se ubican otros del grupo de los grandes de la región: Colombia en el puesto 12 (con un ratio de 0.35), Venezuela en el 13 (con 0.32), Argentina en el 16 (con 0.26) y México en el 17 (con 0.21). En algunos de ellos han influido, en distintas formas y épocas, acontecimientos que afectaron la confianza de los agentes económicos (pesimistas expectativas acerca del avance de la economía, baja rentabilidad de los ahorros, inflaciones crónicas, congelamiento de depósitos) o restricciones diversas (tales como elevadas tasas de impuestos). Es lo que ocurre por ejemplo, en Argentina y Venezuela, ambos afectados por elevadas inflaciones. En otros países, los débiles indicadores se deben más bien a la escasa cultura financiera de sus poblaciones y al aún bajo desarrollo de sus redes bancarias.

El Perú incrementó levemente su indicador, que pasó de 0.27 a 0.28, lo que le permitió subir del puesto 15 al 14 en el ranking. Sin embargo, todavía resulta muy débil, reflejando que aún existen problemas por resolver, entre ellos la desconfianza, la escasa cultura financiera y la insuficiente difusión de la red de entidades del sistema financiero. Pero, como acabamos de ver, la situación viene mejorando de a pocos, al compás de la exigua inflación (que permite tasas de interés reales positivas), el elevado crecimiento del sector productivo (que impulsa la rentabilidad de los proyectos y con ello mejora las tasas activas y pasivas), la explosiva expansión de las instituciones de microfinanzas (que pagan los mejores intereses), etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Temas tratados en nuestro blog