lunes, 13 de mayo de 2013

Tasa de Referencia, con Record de Estabilidad

En el marco de la aplicación de su modelo de desarrollo, el Perú se esmera por mantener la estabilidad macroeconómica. Ello incluye la estabilidad de las principales variables, como los precios, el tipo de cambio y la tasa de interés, con el fin de brindar a los agentes económicos un panorama confiable y predecible, que les permita planificar adecuadamente sus operaciones y movimientos.

La tasa de interés a la que nos referimos es aquélla que influye en el ámbito macro, es decir, la denominada tasa de interés de referencia. Ésta es determinada por el banco central (en el caso peruano el Banco Central de Reserva-BCR) como parte de su política monetaria (aquélla mediante la cual va suministrando a la economía la cantidad de dinero que ésta requiere para operar normalmente).

Eso se hace tratando de mantener delicados equilibrios en materia de precios, de crecimiento de la economía y de movimiento de capitales en el sector externo, para evitar, por ejemplo, que un nivel demasiado bajo de la tasa de referencia genere presiones inflacionarias, que uno demasiado alto restrinja excesivamente el crédito, o que una alza o baja propicie bruscas entradas o salidas de capitales especulativos (de corto plazo).

El BCR establece el nivel de dicha tasa en base a la evaluación que hace de las necesidades de la economía, y teniendo en cuenta aspectos como los mencionados. Luego, a través de los créditos de corto plazo que otorga a las entidades financieras, induce a que el costo del dinero se acerque a él.

Como se observa en el gráfico adjunto, la tasa acaba de cumplir nada menos que dos años seguidos sin variación, pues desde mayo del 2011 (cuando dejó atrás su anterior nivel de 4%), no se ha movido del 4.25% en el que permanece hasta hoy.

Antes de eso, había sido necesario manipularla intensamente, para hacer frente a diversas contingencias externas. Así, entre los años 2007 y 2008 se le movió sucesivas veces hacia arriba (hasta 6.5%), para contrarrestar las presiones inflacionarias provenientes del frente externo. Luego, en el 2009, más bien hubo que reducirla drásticamente (hasta un mínimo de 1.25%) para afrontar los coletazos de la crisis internacional, que desaceleró tremendamente nuestra economía y la puso al borde de la recesión. Más tarde, entre el 2010 y el 2011, nuevamente fue elevada de manera sostenida, con el fin de evitar que el nuevo brote de inflación internacional desestabilizara la economía. Si bien inicialmente dicha contingencia externa logró impactar en nuestra tasa inflacionaria (sacándola de su rango establecido), luego la situación quedó bajo control.

En los últimos 24 meses, como hemos visto, la tasa ha permanecido invariable, algo de lo que muy pocos países latinoamericanos se pueden jactar (México, cuya tasa permaneció casi cuatro años en 4.50%, la redujo en marzo a 4%, con el objeto de dinamizar su economía). Eso significa que nuestro país ha alcanzado una envidiable situación de estabilidad en materia monetaria, pues al haber una inflación menor al 3%, a la vez que un elevado y sostenido crecimiento del PBI, no se requiere incrementar ni disminuir la tasa, dado que su nivel actual permite esa doblemente buena situación. Con ello, además, el Perú ratifica su decisión de tender a la estabilidad de este indicador, como ya lo había hecho hasta la primera mitad del año 2007, cuando la turbulencia internacional lo obligó a variar su nivel.

Ojalá la actual situación de estabilidad monetaria pueda prolongarse, y de esa forma permita seguir apuntalando la estabilidad macroeconómica. Inclusive, la situación podría estabilizarse en una tasa aún menor, pues el BCR no descarta una eventual reducción de ésta si la inflación se ubica por debajo del 2%. Si así ocurriera, la economía, sin ver afectada su estabilidad, recibiría un inmejorable impulso para incrementar su actual tasa de crecimiento.

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