miércoles, 26 de marzo de 2008

Lima quiere Limpiar sus Playas


Lima tiene la suerte de poseer numerosas y bellas playas (Foto: Lúcuma)

Desde hace muchos años, Lima tiene el firme propósito, expresado en un plan integral que ha tenido diversos nombres y que actualmente se denomina Aguas Limpias, de someter a tratamiento sus aguas servidas y así descontaminar su extenso litoral. De esa manera lograría el doble fin de preservar la salud de sus casi 8 millones de habitantes, y de que sus hermosas playas puedan ser utilizadas sin ningún problema por éstos en la época veraniega, y así no se vean obligados a buscar otros balnearios alejados de la capital, tanto al norte como al sur.


Con la limpieza de sus costas, los balnearios de la ciudad se verán mucho más realzados

Lamentablemente, los pasos dados en pos de esa meta han sido bastante desordenados e incompletos, no sólo por la ineficiencia de la estatal empresa SEDAPAL, sino también por su permanente falta de recursos para las inversiones. A ello se han añadido problemas de tipo legal planteados por diversas personas y entidades supuestamente afectadas por las obras, quienes, irresponsable e intransigentemente, han impedido a la empresa la ejecución de las mismas, pese a su urgencia.

Pero no hay mal que por bien no venga. Hace unos días colapsó un importante vertedero en el distrito de San Miguel, y esto obligó a Sedapal a clausurarlo y desviar las aguas hacia vertederos de otros distritos, incluyendo el gigantesco vertedero (pero aún no apto para su utilización, por no contar aún con planta de tratamiento) de Taboada. Sin embargo, los reclamos de los vecinos afectados fueron tan contundentes que el gobierno no tuvo más remedio que poner en situación de emergencia el sector, en tanto que la empresa se está viendo obligada a acelerar al máximo las obras. Así, a consecuencia de este imprevisto, aparentente los limeños veremos la luz al final del túnel más rápido de lo pensado.

Hecha esta breve sinopsis, veamos ahora cómo van los proyectos.

Aguas Limpias
El plan supone una inversión total de aproximadamente US$ 500 millones, de los cuales ya se ha empleado una buena parte, tal como veremos luego. Para descontaminar por completo el litoral limeño, prevé la eliminación de los ocho vertederos actuales, que arrojan al mar las aguas prácticamente sin tratamiento (sólo se trata el 5%), y la derivación de éstas hacia los dos únicos grandes vertederos que existirán en el futuro.

El primero de éstos, que recogerá las aguas servidas del sur de la ciudad, y que conforma el denominado Proyecto San Bartolo, no lanzará las aguas tratadas al mar, sino más bien las utilizará para irrigar tierras eriazas, campos de cultivos, parques y bermas (como las de la carretera Panamericana Sur, que en el futuro podrían adquirir un hermoso color verde).

El segundo vertedero, que recogerá las aguas servidas del Callao y todo el norte de la ciudad, y que forma parte del denominado Proyecto Taboada, sí las arrojará al mar, pero sólo después de un riguroso tratamiento. Sin embargo, no está descartada, para este último, la idea original, ciertamente más ambiciosa y eficiente (pero más costosa) de construir un extenso emisor submarino, que lanzaría las aguas ocho kilómetros mar adentro.

Proyecto San Bartolo
Es el más avanzado. Se encargará de descontaminar el 40% de las aguas servidas de la ciudad, correspondientes a la zona sur de ésta. Contempla la construcción de cuatro Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), de las cuales ya están terminadas y operativas las de San Juan de Miraflores y Villa El Salvador.


Planta de tratamiento de San Bartolo, inaugurada a fines del 2007 (Foto: Andina)

La de San Bartolo, que fue inaugurada en diciembre, con una inversión de US$ 136 millones, sólo funciona al 50% de su capacidad. Esto se debe a que gran parte de los campos de cultivo y tierras eriazas que se preveía irrigar con las aguas tratadas fueron lotizados y urbanizados en los últimos años (aprovechando la inexplicable demora en las obras), haciendo que el proyecto original deviniera sobredimensionado.
Para intentar remediar esta lamentable situación, Sedapal está buscando nuevas áreas a irrigar, que permitan a la planta operar al máximo de su capacidad y eficiencia. Entre las áreas previstas se está considerando las bermas de la carretera Panamericana Sur, que podrían llegar a adquirir un bello color verde.


La planta de San Bartolo limpia las aguas del sur de la ciudad (Foto: Andina)

El proyecto de San Bartolo, que hasta el momento ha demandado una inversión de US$ 136 millones, estará compuesto, además de las tres plantas de tratamiento ya mencionadas, por la PTAR de La Chira, en Chorrillos, cuyo proceso de adjudicacíón en concesión ya está en marcha, y que ha despertado el interés de varios postores internacionales.

Además tiene, ya construidos, 33 kilómetros de grandes sifones (colector), y 22 kilómetros de líneas de conducción, así como el primer emisor submarino de 800 metros, que funciona también como rebose de la planta de San Juan de Miraflores. es una obra, de grandes dimensiones.

Taboada
Este proyecto es el más grande. Tratará el 60% de las aguas servidas de la capital, aquéllas provenientes de la zona norte. Se conformará en base a la construcción de la planta de tratamiento de mayor capacidad del país (y una de las mayores de América Latina), que estará ubicada en el fundo Taboada, en el Callao, en el cruce de las avenidas Gambetta y Cantacallao, cerca del aeropuerto.

Actualmente ya está construida una parte muy importante del proyecto. Se trata del denominado Interceptor Norte, una enorme tubería de 2.4 metros de diámetro y 19 kilómetros de largo, que, partiendo desde el distrito de San Miguel, recoge las aguas de 24 distritos, hasta llegar a las inmediaciones de Taboada. El mencionado ducto supuso una inversión de más de US$ 50 millones.

Pero, como ya se dijo, aún falta construir la infraestructura principal: la planta de tratamiento, la cual requerirá una inversión aproximada de US$ 300 millones.
Para ello ya se ha efectuado una convocatoria internacional, en la cual se hallan muy interesados cerca de diez consorcios internacionales de gran nivel.
En el proyecto original se incluía también un emisor submarino, que debería depositar las aguas tratadas 8 kilómetros mar adentro. Pero, por cuestión de costos, la opción ha ido perdiendo fuerza, aunque no se halla totalmente descartada. De no hacerse el emisor, el agua sería lanzada simplemente en la costa, lo que obligaría a aplicarle un tratamiento de desinfección mucho más riguroso.

Está previsto que tanto la planta de tratamiento de La Chira como la de Taboada sean concesionadas en el transcurso del primer semestre de este año, de tal manera que su construcción se inicie en la segunda mitad del mismo, y así puedan quedar listas en el año 2010.

Mejores Playas

Así, y luego de un prudencial plazo (lo que dure el proceso de sedimentación de las impurezas), las bellas playas limeñas habrán quedado completamente limpias, para satisfacción de los millones de pobladores de la capital del país.

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