sábado, 9 de agosto de 2014

El Riesgo Argentino de Default se Hace Sentir

En los mercados internacionales de capital, el índice denominado EMBIG (Emerging Markets Bond Index-Global) mide el nivel de riesgo que registra cada país, y varía en función de su desempeño y de la evolución de sus fundamentos económicos, aspectos que, tarde o temprano, influyen en la capacidad de pago de su deuda externa. De esa manera, si un país exhibe una economía precaria, lo más probable es que su riesgo país se eleve, lo que a su vez desincentivará los flujos de crédito y las inversiones.

Pero también hay otro indicador asiduamente evaluado por quienes intervienen activamente en las operaciones financieras internacionales. Se trata del índice CDS (Credit Default Swap), que mide la probabilidad de que un país entre en situación de default o incumplimiento de pago de su deuda. Quienes adquieren sus bonos y desean evitar tal riesgo, pueden asegurarse contra él pagando a las entidades que ofrecen cobertura una determinada prima, mayor cuanto más alto se considere el riesgo del país. De esa manera, en la eventualidad señalada, reciben la compensación por el monto incumplido. A mayor riesgo de default, más elevado es el CDS.

Eso se está viendo claramente en estos días, tras el impasse judicial-financiero en que se halla inmersa la sureña nación de Argentina, luego de que fondos especulativos (los denominados "fondos buitre") consiguieran un fallo favorable que ha puesto en dificultades con el resto de sus acreedores al referido país y por ende ha activado las alarmas de default.

El cuadro de arriba expresa bien tal situación. En él se aprecia que el nivel de los CDS argentinos, que ya venía incrementándose sustantivamente en los últimos meses, se ha visto prácticamente duplicado en los últimos días, a raíz de la dificultad antes mencionada, habiendo pasado de 1,884 puntos básicos (pbs) el 29 de julio a 3,262 el 5 de agosto. Tal situación se condice con el downgrade o rebaja de calificación que las diversas agencias del rubro han decretado para con el país sureño, y refleja que el mercado tiene crecientes dudas acerca de que resuelva adecuadamente su problema.

Como no podía ser de otra manera, y como se aprecia en el cuadro, los demás países de la región también han resultado afectados por los hechos, aunque, obviamente, en grado mucho menor que el país gaucho, pues no están ni remotamente en una situación parecida en cuanto al cumplimiento de sus obligaciones. Así, por ejemplo, el CDS brasileño ha pasado de 146 a 166 pbs, el colombiano de 88 a 95 pbs, y el  peruano de 88 a 97 pbs.

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