miércoles, 13 de agosto de 2008

No Había Otra: Reducen Subsidio a los Combustibles

Tarde o temprano, tenía que ocurrir: el gobierno decidió retirar una parte del subsidio que venía otorgando para evitar el alza de precios de varios combustibles derivados del petróleo.

Como se recuerda, en el año 2004 se creó el mecanismo denominado Fondo de Estabilización de Precios, con el fin de que contribuyera a atenuar la volatilidad que ya se dejaba sentir entonces en el precio de los hidrocarburos. La idea del fondo era captar recursos cuando el precio internacional se hallara por debajo del mínimo establecido y proveerlos cuando superara el máximo fijado, impidiendo que subiera internamente. Mientras el precio se mantuvo cercano al rango fijado, no hubo mayor problema, pues el fondo se autofinanció, compensando las alzas con las bajas.

El problema surgió con la vertiginosa alza de los dos últimos años, que se salió de todas las previsiones (nadie imaginó que el precio del barril superara los US$ 140). Debido a ello, el fondo quedó desfinanciado, y el Estado tuvo que comenzar a aportar recursos. Así, el fondo de compensación dio paso a un subsidio abierto. Hasta la fecha, el monto de lo desembolsado había llegado a la preocupante suma de 3 mil millones de nuevos soles (más de US$ 1,030 millones), lo cual a todas luces resultaba insostenible.

Ello obligó a optar por lo sano: recortar el subsidio, y reestructurar el fondo, a través de la modificación de sus bandas de precios. Con ello, se ha reducido la cobertura para todos los combustibles, inclusive productos de tan amplio uso como el gas licuado de petróleo, la gasolina de 94 octanos y el kerosene. Sólo se han salvado de la reducción los petróleos industriales 6, 500, 6 GE y 500 GE. La gasolina de 90 octanos ya no recibirá subsidio, como no lo venían haciendo tampoco, desde semanas atrás, las de 95 y 97.

Como es obvio, los precios internos subirán, porque el Estado reducirá su apoyo financiero. Gracias al recorte, su gasto semanal, que era de 75 millones de nuevos soles, disminuirá a 51 millones.


La nueva banda de precios y los factores de compensación (hacer click para ampliar).

Además de la pesada carga que representaba en la caja fiscal (ya cercana a 1% del PBI), el subsidio originaba problemas en la asignación de recursos, pues, debido al artificial bajo precio del petróleo y sus derivados, desalentaba el cambio desde éstos hacia el gas, algo que se busca afanosamente, como parte del proceso de transformación de la matriz energética.

Pero no sólo era eso. Como casi todo subsidio, había terminado siendo injusto en el beneficio otorgado, pues no llegaba a quienes verdaderamente lo necesitaban, favoreciendo más bien a los consumidores de mayor poder adquisitivo. Con el recorte, el dinero liberado podrá ser focalizado en los programas sociales, atendiendo a quienes realmente requieren de ayuda.

Por último, constituía una flagrante contradicción en un programa económico que se ufanaba de ser radicalmente distinto a otros que se aplican en América Latina y que se caracterizan por la masiva presencia de estas distorsionantes y populistas herramientas, que interfieren en la asignación de recursos, crean rentabilidades artificiales y envían señales equívocas a los agentes económicos.

Afortunadamente, el gobierno optó por esta medida, que contribuye a restablecer la racionalidad en el programa económico y lo reencauza por una ruta que, en lo posible, no debería abandonar. Otra buena noticia es que, dada la tendencia bajista que se nota en el precio del petróleo, el subsidio podría devenir innecesario hacia fines de año. Ésa sería, sin duda, una muy grata noticia para el Estado, que así podría librarse de esta onerosa y distorsionante carga.

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