domingo, 16 de junio de 2013

Apuntando Alto: los Cohetes-Sonda Peruanos

Empeñado en seguir acumulando conocimientos y experiencia en la materia, nuestro país no detiene su cronograma de lanzamientos de pequeños cohetes-sonda (aquéllos con fines de investigación, destinados a hacer mediciones diversas).

El más reciente: el Paulet 1-B (foto: FAP).

En efecto, con gran regularidad, la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA), entidad encargada de todo lo concerniente a este importantísimo campo, viene lanzando, desde su base de Punta Lobos, en Chilca (al sur de Lima), diversas variantes de su emblemático cohete de investigación Paulet, y en cada una de ellas viene volcando el fruto de sus aprendizajes previos e incrementando la participación de tecnología propia.

Eso es lo que ha venido ocurriendo desde el lanzamiento, el 26 de diciembre del 2006, del Paulet-1. Si bien su diseño se basó en gran medida en el argentino Orión 1, y su motor no fue fabricado en el país, su construcción, lanzamiento y monitoreo durante su vuelo corrieron por cuenta de los ingenieros peruanos. Este precursor cohete peruano, de 2.72 metros de alto y 99 kilogramos de peso, se elevó hasta los 45 kilómetros de altura. Sirvió básicamente como un prototipo para evaluar la aerodinámica del diseño, la técnica de lanzamiento, la adecuación del motor y las virtudes del combustible empleado. No llevó consigo instrumental de medición de su desempeño ni otra carga útil.



La secuencia continuó el 2 de setiembre del 2009, con el Paulet 1M, una versión modificada y mejorada de su antecesor, al cual superaba ligeramente en altura (2.875 metros) y peso (108 kilogramos, de los cuales 64.17 correspondían al propelente). Además, contaba con un motor de mayor potencia (de 206 milímetros de diámetro), esta vez sí diseñado y construido íntegramente en el país, y mostraba algunas modificaciones en su ojiva (extremo superior), construida de material compuesto. Todo ello, así como el tipo de propelente empleado, le permitieron alcanzar, a una velocidad de 4 mil kilómetros por hora, una altura de 90 kilómetros, y transportar, como carga útil, diversos aparatos de telemetría, mediante los cuales envió valiosa información a los ingenieros en tierra.



El proceso se extendió el 30 de setiembre del 2011, con el X-PAX-II.



Lo último acaba de ocurrir hace pocos días, con el lanzamiento del Paulet 1-B, que alcanzó los 15 kilómetros de altura, y que, según los funcionarios de CONIDA, incorpora tecnología 100% nacional. No se ha informado si el cohete llevó consigo un paracaídas que permitiera su recuperación, aspecto que la entidad había previsto para los lanzamientos posteriores al del Paulet 1-M.



El cronograma continuará sin pausa, pues están previstos nuevos desarrollos y despegues. Así, en el 2014 se espera tener disponible un combustible de segunda generación, que permitirá alcanzar los 80 kilómetros de altura.

El Paulet 1-B en detalle (Fotos: FAP)

Luego, en el 2016 se tendrá a punto un combustible aún más avanzado, de tercera generación, con el cual el cohete programado para entonces podrá ascender hasta una altura de 100 kilómetros.

De haber éxito en los referidos proyectos, todo quedará expedito para que en el 2020 se lance un nuevo cohete, a nada menos que 300 kilómetros de altura. Con ello, el Perú habrá quedado muy cerca de poder poner en órbita, empleando tecnología íntegramente nacional, sus propios satélites.

Teniendo en cuenta que, paralelamente, nuestro país viene dando sus primeros pasos en la construcción de nanosatélites (satélites de muy pequeñas dimensiones), lo dicho podría implicar que el sucesor de estos diminutos artefactos podría ser transportado y puesto en órbita por algún sucesor de los cohetes mencionados, en una feliz convergencia de tecnología 100% nacional. Ojalá todo marche de acuerdo a lo planeado.

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