Pampa Melchorita: planta de licuefacción y muelle de exportación. (Foto: Caretas)
Hace unos días, el Perú se convirtió en exportador de gas natural licuado, cuando el buque metanero Barcelona Knutsen, fletado por Repsol (socio del consorcio Camisea y del consorcio exportador Perú LNG, y comercializador internacional exclusivo de todo el gas licuado de este último), partió con su valiosa carga desde el muelle de Pampa Melchorita, rumbo a la Terminal de Energía Costa Azul, en Ensenada, Baja California, México, poniendo en marcha una nueva etapa de nuestra historia gasífera. Luego, desde fines del 2011, la exportación se hará al puerto de Manzanillo, pues ya estará terminada la planta de regasificación que allí se viene construyendo.
Para Repsol (ver su Nota de Prensa), los 4.2 TCF (trillones de pies cúbicos) de gas licuado peruano, que exportará durante los siguientes dieciocho años, constituye la mayor adquisición de su historia.
El embarque inaugural (Fotos: Repsol)
Ya estamos, pues, embarcados en este nuevo negocio. La ocasión es propicia para conocer un poco acerca del mismo. De la misma manera en que sabemos que nuestro cobre lo vendemos a US$ 2.93 la libra, el oro a US$ 1,240 la onza troy, y la plata a US$ 19 la onza troy, averigüemos cómo se cotiza nuestro nuevo producto de exportación.
La unidad de medida para el gas es el millón de BTU (British Thermal Unit o Unidad Térmica Británica), equivalente a mil pies cúbicos. Su cotización para el mercado norteamericano se establece en la Bolsa Mercantil de Nueva York (New York Mercantile Exchange-NYMEX), a cuyo segmento dedicado a la negociación de gas se le conoce como Henry Hub. La venta está siendo efectuada en la modalidad Spot, de pago y entrega inmediata.
Ayer, 29 de junio, el millón de BTU se cotizó allí a poco más de US$ 4.50. Sin embargo, el precio en boca de pozo, resultante de descontar al precio internacional los costos de llevar el gas hasta el lugar de destino, es bastante menor. Así, al gas que se exporta a México se le debe descontar el costo de transporte por ducto hasta la costa, el de la licuefacción en Pampa Melchorita, el de transporte marítimo y el de regasificación en la planta mexicana. Es decir, para el mencionado precio internacional, el precio en boca de pozo es de aproximadamente US$ 0.60, que, ciertamente, parece poco.
Lo que ocurre es que la exportación ha comenzado en un mal momento, pues los precios se hallan muy deprimidos. Compárese, en el gráfico que sigue, los bajos precios del 2010 (en color negro) con los de años anteriores, especialmente el 2005, cuando se acercaron a los US$ 15, más del triple de los actuales.
En color negro, los bajos precios del 2010 (Imagen: Caretas)
Eso también se comprueba en el siguiente gráfico, que muestra la evolución en un plazo mucho más largo, con una abrupta caída sólo desde el 2008. Los elevados precios de años anteriores fueron, sin duda, los que incentivaron el proyecto de exportación y llevaron a construir Pampa Melchorita. Nadie esperaba que luego cayeran tan estrepitosamente, por efecto de la crisis internacional. Pero, dado que se había firmado un contrato, había que respetarlo.
Afortunadamente, este mismo gráfico permite apreciar que la tendencia de largo plazo venía siendo claramente creciente, lo que hace abrigar esperanzas de que en un momento dado se retornará a precios que dupliquen y hasta tripliquen los vigentes hoy. No se trata, como algunos sugieren, de que estemos "regalando" nuestro gas, vendiéndolo a un bajo precio. Es, simplemente, cuestión de precios transitoriamente deprimidos, que a mediano plazo volverán a subir, de la mano de la recuperación de la economía mundial. Si bien existe una creciente oferta (derivada de nuevos descubrimientos y métodos más sofisticados de extracción), la demanda es aún más intensa, pues el mundo acoge de muy buen grado un combustible barato y limpio como éste.
Tampoco es cierto, como se dice interesadamente, que la exportación del gas se hará a un precio menor que el interno. Si bien eso es cierto con el actual precio internacional de US$ 4.50, no lo será cuando éste retorne a niveles vigentes antes de la crisis (cabe recordar que en el 2005 llegó a bordear los US$ 15). Según datos del consorcio Perú LNG, con un precio internacional de US$ 10, el precio en boca de pozo sería de aproximadamente US$ 3.60, superando ampliamente el precio regulado interno vigente para el gas del Lote 88, y cuyo nivel promedio (hay un precio para generación eléctrica, otro para consumidores industriales y residenciales, y otro para petroquímicas) es de alrededor de US$ 2.80.
Algo de esa alentadora perspectiva ya se comienza a ver en el siguiente gráfico, que muestra precios de junio (en barras rojas) bastante mejores que los de mayo (en barras lilas). Mientras que los del mes anterior promediaron los US$ 4.15, los del actual mes promedian los US$ 4.81, con un alza de 15.9%.
Una evolución igualmente favorable se muestra en el gráfico de abajo, donde se aprecia una cotización, a junio de este año, superior a la de junio del 2009 (US$ 4). Si bien aún hay mucha inestabilidad en el mercado, la tendencia es favorable.
El precio en el último año, inestable, pero mejorando.
Obviamente, a todos nos conviene que el precio suba lo más rápido posible. Al Estado, en particular, ello le convendrá sobremanera, porque recaudará más impuesto a la renta (no sólo por la ganancia que las empresas del consorcio obtengan por la venta misma del gas, sino también por las que obtengan por sus negocios de transporte por ducto y licuefacción). Además, conforme suba el precio internacional, subirá el porcentaje de regalías (a un Henry Hub de US$ 4.50, como el actual, le corresponde un porcentaje de 30%, en tanto que a uno igual o mayor a US$ 5, uno de 38%). Con un precio internacional de US$ 10 (y por ende un precio a boca de pozo de aproximadamente US$ 3.60), la regalía sería de alrededor de US$ 1.40, el impuesto a la renta aumentaría significativamente, y los beneficios para el país se tornarían sumamente interesantes.
En este negocio, que es de largo plazo, hay que esperar ese hecho fundamental: que se normalice el precio. Recién entonces se podrá sacar conclusiones válidas acerca de él.











































