lunes, 19 de agosto de 2013

S&P le Mejoró el Rating al Perú: ahora es BBB+

Standard and Poor's, una de las tres más importantes agencias calificadoras del mundo, mejoró hoy el rating crediticio peruano (rating soberano), pasándolo del BBB en el que se hallaba desde agosto del 2011, a BBB+.

Como se sabe, la calificación crediticia de un país se determina según la que asignan las mencionadas agencias a los bonos soberanos de largo plazo en moneda extranjera emitidos por éste. Una más alta indica más sólidos fundamentos y mejores cifras en los múltiples aspectos considerados en la evaluación. Es decir, hace ver que el país tiene finanzas sólidas y buenas perspectivas, y por ende una elevada capacidad de hacer frente a sus obligaciones. Siendo así, se le puede asignar un buen rating a sus títulos, lo que acrecienta notablemente las probabilidades de que éstos sean colocados exitosamente en los mercados de capitales, con una buena demanda, extensos plazos y bajas tasas de interés.

Con la noticia de hoy, la calificación peruana, que hace casi cinco años y medio (al lograr el rating BBB-) había accedido al denominado Grado de Inversión, pasa a ubicarse tres escalones adentro de este prestigioso status financiero. Y se pone a sólo un paso de la categoría señalada con la letra A (que se inicia con el rating A- y que, luego de un buen número de pasos, conduce hasta la categoría AAA, en la cual se hallan los países de mejor reputación financiera del planeta).


En su comunicado, S&P señala que su decisión de mejorar el rating de nuestro país se debe a hechos como los siguientes:

El Perú ha reducido su vulnerabilidad a los shocks externos y mejorado su capacidad para un crecimiento estable de largo plazo de su producto interno bruto". "Específicamente, la alta tasa de inversión peruana, de más de 27% del PIB, deberá mantener el crecimiento del PIB per capita por encima del 4% al año en el mediano plazo, significativamente más alto que el crecimiento promedio de la mayoría de los otros países con similar nivel de desarrollo.

Ese alto crecimiento real ha mejorado la dinámica de la deuda pública, pero también lo ha hecho la acción política deliberada. El gobierno ha aprovechado los recientes años de favorables precios de los commodities para llevar a cabo cambios estructurales en su política fiscal, ha impulsado su Fondo de Estabilización Fiscal, y mejorado el perfil de su deuda.

Tales pasos han mejorado la capacidad del país para llevar a cabo medidas fiscales y monetarias contracíclicas, aumentando así el poder de recuperación de la economía en la eventualidad de una drástica caída de los precios de las exportaciones u otros shocks externos.

Proyectamos que el peso de la deuda del sector público permanecerá bajo y probablemente decline moderadamente en los siguientes tres años. Proyectamos que la deuda general del gobierno declinará a menos del 18% del PIB este año. El costo de los intereses consumirá menos del 5% de los ingresos generales del gobierno. Por otra parte, la inversión extranjera directa probablemente financiará en gran parte o totalmente los proyectados deficits en cuenta corriente de los siguientes dos años, conteniendo el nivel del endeudamiento externo y permitiendo que las reservas internacionales continúen creciendo.

Los activos fiscales del gobierno y del sector financiero exceden la deuda externa del país. Esperamos que los pasivos externos netos caigan modestamente desde su nivel del 2012, de cerca del 80% de los ingresos de cuenta corriente (ICC) y que los requerimientos de financiamiento externo bruto como porcentaje de los ICC y las reservas utilizables también disminuyan desde su nivel del 2012, de 75%. Adicionalmente, el creciente mercado doméstico de capitales deberá brindar una mayor capacidad de financiamiento local para el gobierno y el sector privado en caso de turbulencias en los mercados externos.

Las instituciones políticas peruanas aún están madurando, con cierta incertidumbre sobre la continuidad de la política de una elección a la otra. Las instituciones monetarias peruanas han ganado credibilidad, porque el banco central ha contenido la inflación, reducido la dolarización, y desarrollado el mercado doméstico de capital. El tipo de cambio flotante también incrementa la flexibilidad monetaria.

La perspectiva Estable asignada para la deuda peruana se basa en nuestra expectativa de que las inversiones en los sectores de energía y minería continuarán a un ritmo alto y constante hasta las elecciones presidenciales del 2016, respaldando el crecimiento económico futuro. Por otra parte, los ingresos fiscales provenientes de la minería, junto con la implementación de la nueva regla fiscal, deberá ayudar a las cuentas fiscales, para continuar reduciendo la carga de la deuda pública.

Nuevas mejoras en el panorama político peruano, como instituciones más fuertes, y mayor capacidad del sector público para atender los requerimientos sociales y de infraestructura, podrían conducir a una incrementada solvencia en este aspecto. Una mejorada efectividad del gobierno, junto con más inversión en la infraestructura física del país, y el mantenimiento de una política macroeconómica prudente, podrían impulsar la confianza de los inversionistas y mejorar el perfil financiero soberano. En un escenario así, nosotros podríamos elevar el rating.

El Perú, que según la clasificación de S&P se hallaba igualado con Brasil, Colombia, México y Panamá con el rating BBB, ahora se ha puesto un paso adelante de estos países, sólo por detrás de Chile, que con su rating AA- es, sin duda, el país latinoamericano mejor considerado en la materia.

La noticia llega en el mejor momento, cuando la actividad productiva se había desacelerado significativamente y el gobierno había cometido el error de alarmarse excesivamente por ello. Felizmente, el llamamiento a la calma por parte del sector empresarial, y ahora este importantísimo upgrade, contribuirán a que se recupere la confianza en los sólidos fundamentos de nuestra economía.

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