jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Llegaremos al 2%?

Los pronósticos oficiales acerca del crecimiento de la economía peruana en este año fallaron clamorosamente, uno tras otro. Desde una inicial estimación de más de 5%, lanzada cuando aún se pensaba que estábamos "blindados", se tuvo que pasar a porcentajes cada vez menores, pues ni la crisis resultó tan inocua, ni el plan de estímulo (puesto en ejecución tardíamente) tan eficaz como se preveía.

Ahora, teniendo a la mano el dato del debilísimo crecimiento de setiembre (0.04%), la disyuntiva está en si creceremos al 2% (tasa en la que algunos siguen confiando), o si nos tendremos que conformar con un 1.5% o inclusive un 1%. ¿Podrán los tres meses que restan hacer que el crecimiento acumulado, que hasta setiembre llega apenas a 0.11%, se transforme en alguno de los porcentajes anuales mencionados?

Recurramos, para intentar averiguarlo, a un par de gráficos del Banco Central de Reserva (BCR).


El primero muestra el monto de lo producido en cada uno de los meses del 2008 y 2009. Son datos expresados en términos constantes (en soles de 1994), por lo que muestran la variación real, luego de haber eliminado el efecto inflacionario.
Además, están desestacionalizados. Expliquemos, primero, qué significa esto.
Como sabemos, cada mes o cada período del año suele ser afectado por diferentes factores, que llevan a que su nivel productivo varíe sustantivamente frente a otras épocas del año. En navidad, por ejemplo, el consumo aumenta sustantivamente, haciendo que la producción en el último trimestre sea de las más altas. Eso conduce a que, por ejemplo, no sea válido comparar la producción del cuarto trimestre con la del tercero, debiéndose, por lo tanto, compararla con la de un período similar, es decir, el último trimestre del año anterior. Algo parecido ocurre en febrero (que tiene menos días) o en julio (que, por motivo de las fiestas patrias, tiene varios días no laborables), haciendo inviable la comparación con el mes previo, y obligando a comparar, más bien, con el mismo mes del año anterior.
Pero ese problema se resuelve "desestacionalizando" la cifra original, es decir, ajustándola a través de un método especial, de modo que ya no quede afectada por la estacionalidad descrita. De esa manera, ya no sólo es comparable con la de similar mes del año anterior, sino también se vuelve comparable con la del mes anterior y con la de cualquier otro mes.
El segundo gráfico se refiere al mismo concepto, pero ya no en términos mensuales, sino trimestrales.


Luego de la explicación, regresemos al tema. Para empezar, los datos del BCR revelan que, bajo este sistema de medición, la economía peruana efectivamente cayó en recesión (como sostenían los críticos), pues en el segundo gráfico se nota claramente que, luego de haber crecido ininterrumpidamente a lo largo de 23 trimestres (93 meses), el nivel productivo retrocedió en dos trimestres consecutivos: el primero y el segundo de este año. Bajo el esquema tradicional de medición del INEI, finalmente también se aceptó que hubo recesión.
En todo caso, esta fue mínima, pues apenas cumplió con el requisito de los dos trimestres consecutivos. Pero ahora, todo eso ya es simple anécdota. Lo importante es que en el tercer trimestre la economía ya ingresó a una fase de leve recuperación, al haber crecido 1.8% en comparación con el segundo trimestre. Esto se observa claramente en el primer gráfico, con los datos mensuales en franca progresión hacia arriba.

Sin duda, lo anterior refleja la conjunción de diversos factores positivos. Entre ellos se puede señalar la intensificación del programa de gasto público (que, luego de superar trabas burocráticas, ya comenzó a acelerarse), la reducción de la tasa de interés de referencia del BCR (cuyo efecto, si bien tardó, finalmente se está haciendo sentir en el campo crediticio) y la evidente mejoría del precio de nuestros principales productos de exportación). Está, además, el retorno de la confianza de los consumidores y de los inversionistas privados. Los primeros, por ejemplo, tendrán una campaña navideña que, a diferencia de la anterior, no estará inmersa en un clima de incertidumbre, sino más bien de renovado optimismo, al haberse dejado atrás la etapa más dura de la crisis. La inversión privada, que por la referida incertidumbre disminuyó significativamente al inicio de la crisis, se viene recuperando notablemente.

Todo ello contribuirá a que la reanimación productiva sea cada vez más visible y las metas planteadas más accesibles, inclusive la aparentemente difícil del 2%. De lograrse una tasa así, la economía peruana se consagraría, nuevamente, como una de las de mayor crecimiento de América Latina, en un escenario en el cual muchas de sus pares decrecieron.

¿Qué tendría que ocurrir en el último trimestre para lograr ese 2%? El PBI tendría que crecer nada menos que 6.3% frente a similar período del 2008 y 6.7% frente al trimestre anterior. Algo no imposible, pero sí sumamente difícil de alcanzar.
Para lograr un crecimiento anual de 1.5%, en cambio, se requeriría crecer 4.3% y 4.6%, respectivamente. Sin duda, bastante más accesible que la meta anterior.
Y para lograr un modesto 1%, habría que crecer 2.3% y 2.6%, respectivamente. Siendo así, por lo menos esta tercera opción parece segura.

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