domingo, 8 de enero de 2012

El Perú en el Ranking Latinoamericano: Índice de Gini 2010

En su más reciente documento, Anuario Estadístico 2011, publicado hace apenas cuatro días, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) acaba de dar a conocer, entre muchos otros importantes datos, los del Índice de Gini de los países de nuestra región, los mismos que ahora presentamos.

Dicho índice mide la concentración del ingreso. Cuanto más tiende a 0 (cero), menos concentrado se halla este, es decir, mejor o más igualitaria es su distribución, en tanto que cuanto más tiende a 1, existe más concentración, y, por ende, peor o más desigual es la distribución. Este último caso significa que el sector más pobre de la sociedad recibe un porcentaje del ingreso nacional mucho menor que el que recibe el sector más rico, situación alejada del más elemental principio de equidad, y que, por lo tanto, puede generar conflictos sociales y políticos. Si bien es utópico aspirar a un índice de cero (pues las diferentes capacidades, habilidades y deseos de superación de las personas ineludiblemente conducen a diferencias en los ingresos), es importante aspirar a acercarse todo lo posible a él.
Se debe recordar, de otro lado, que América Latina es la región con la peor distribución del ingreso del mundo. La buena noticia es que tal situación viene siendo atenuada con una mejoría, lenta pero sostenida, del indicador.


Concentrándonos en los datos, podemos ver que Venezuela se mantiene como el país con la mejor distribución del ingreso, al poseer el índice más bajo. Cabe enfatizar que esa privilegiada situación no es reciente, sino de larga data. Le sigue el pequeño Uruguay, no solo caracterizado por un buen nivel de vida, sino además, como podemos ver, por una distribución bastante aceptable.

A continuación se ubican El Salvador y el Perú. Nuestro país mantiene la expectante cuarta posición alcanzada hace ya varios años, con un índice que mejora consistentemente. El crecimiento descentralizado que se comienza a ver (de la mano de la inversión privada en diversos sectores), el gasto público en infraestructura económica y social de las zonas del interior, y la mejorada focalización de los programas de asistencia social, comienzan a rendir frutos. Esa evolución podría hacerse aún más positiva si se intensifican las políticas inclusivas y de redistribución que (con la promesa de no afectar el exitoso modelo económico vigente) se ha planteado el actual gobierno.

Dos grandes de la región, como México y Argentina, figuran por detrás de nuestro país. También la pequeña Costa Rica (cuyo índice, lamentablemente, no ha mejorado mucho en las últimas décadas) y, bastante más atrás, nuestro vecino del sur, Chile.

El gigante sudamericano, Brasil, tiene en el Gini uno de sus indicadores más deficitarios, pues el alto nivel de este refleja niveles de concentración y de desigualdad bastante notables, inclusive para el ya preocupante estándar latinoamericano. Le sigue nuestro vecino norteño, Colombia, que afronta una situación casi idéntica, y cierra la tabla la centroamericana Guatemala, con un índice que revela un importante grado de inequidad.

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