El tema del gas estuvo en los últimos días en el centro del escenario económico y político del país, con las protestas llevadas a cabo en la provincia de La Convención. Afortunadamente, se llegó a un acuerdo, con lo que la paz ha retornado a la zona y se puede mirar con mayor optimismo los diversos proyectos asociados al negocio del hidrocarburo. La ocasión es propicia para hacer una revisión a los diversos temas involucrados a éste.
1. Para empezar, el Perú tiene gas suficiente para abastecer todos los requerimientos de su mercado interno y para exportar. Así ha quedado demostrado con el más reciente estudio (de mayo del 2010) efectuado por la prestigiosa certificadora Netherland, Sewell and Associate, que determina que sólo en el Lote 88 (Camisea) existen reservas por 14.6 TCF (trillones de pies cúbicos, por su notación en inglés, que equivalen a billones de pies cúbicos en nuestra notación).
De ese total, 8.7 TCF son reservas probadas, 3.5 probables y 2.3 posibles. Los dos últimos términos se refieren a que, si bien el gas está allí, su extracción implica un mayor grado de dificultad que en el caso de las reservas probadas.
Por su parte, según la misma certificadora, en el Lote 56 (Pagoreni) existen 3.9 TCF (2.4 probadas, 1.2 probables y 0.3 posibles).
Ambos lotes están en manos del Consorcio Camisea, siendo su operador la empresa Pluspetrol.
Los lotes 88 y 56. Se viene exportando del segundo, y no del primero. (Imagen: MINEM)
Además, no hay que olvidar que en el Lote 57, operado por Repsol (prominente miembro del Consorcio y cabeza del negocio de exportación), ya se ha hallado 2 TCF, y que en el 58, a cargo de Petrobras, se ha detectado por lo menos 1.5 TCF.
Teniendo en cuenta el gran porcentaje de éxito registrado en las perforaciones, se considera altamente probable que haya mucho más gas en la zona. La prevista elevación de las reservas no sería de extrañar, como lo demuestran los casos de Bolivia y Turquía, donde, en contextos parecidos, las pequeñas reservas iniciales se convirtieron en grandes reservas, a medida que se perforaba nuevos pozos.
2. El gas que se viene exportando no proviene del Lote 88 (el que nos dejó la Shell sin costo alguno), sino del 56. Eso se comprueba con los datos de Perú Petro, que muestran, por una parte, una producción del Lote 88 creciendo moderadamente, frente a una producción del Lote 56 creciendo vertiginosamente a partir de junio (mes en cuya última semana comenzó la exportación), pero especialmente a partir de julio, cuando los envíos se hicieron más frecuentes.

Según lo acordado el año pasado con el Consorcio Camisea, durante los próximos cinco años no se exportará gas del Lote 88. Dado que en ese término de tiempo el Lote 56 no habrá agotado ni de lejos sus reservas (pues las actuales le permitirán exportar sin problemas durante los siguientes diez años), y que en el largo plazo deberá haber incrementado sustantivamente el volumen de éstas (como consecuencia lógica de los compromisos de inversión asumidos con el gobierno), en ningún momento tendrá necesidad de usar las del Lote 88, pues ya contará con reservas propias más que suficientes para cubrir los 4.2 TCF contemplados en el contrato de exportación. En todo caso, para zanjar definitivamente el tema, el gobierno planteará, en la renegociación, que esta situación, que nace de la propia realidad, quede plasmada en un documento, de tal manera de que ya no queden dudas al respecto.
3. Exportar a México no dejará desabastecido al Perú, como algunos pretenden hacer creer. El total de lo que se exportará a ese país durante los 18 años de vigencia del contrato sólo ascenderá, como acabamos de señalar, a 4.2 TCF, es decir, aproximadamente a la cuarta parte de lo que tiene hoy el Perú, y un porcentaje seguramente mucho menor cuando (como todos los indicios lo sugieren) las reservas se hayan duplicado o triplicado.
4. Es falso que el gas se exportará a US$ 0.53 el millón de BTU. Ese deprimido precio actual, vigente particularmente en el mercado norteamericano (más conocido como Henry Hub, que a la fecha se halla en US$ 4.30 por millón de BTU, unidad de medida del hidrocarburo) no se mantendrá mucho tiempo, y en los 18 años de vigencia del contrato, no hay duda de que será mucho mayor que el actual.
5. Cuando se firmó el contrato de exportación, en el 2006, el precio del millón de BTU superaba (ver gráfico siguiente) los US$ 7. En esas condiciones, el negocio de exportación era rentable, y se preveía que el Perú percibiera considerables ingresos, tanto por impuesto a la renta, como por regalía. No hubo idea ni voluntad de generarle pérdidas al país. En ese momento, a nadie se le pasó por la cabeza que el precio, despues de haber rondado los US$ 15 a fines del 2005, e inclusive haberse mantenido arriba de US$ 7 durante buena parte del mismo 2006, caería hasta casi US$ 2 en setiembre del 2009 y ni siquiera logre acercarse a los US$ 5 en la actualidad.

6. Esa grave caída del precio en el mercado internacional es la fuente principal del problema, pues lleva a la indeseable situación (no prevista en el contrato firmado por el anterior gobierno) de que la regalía pagada por la exportación resulta menor que la que se paga por la venta en el mercado nacional. De esa circunstancia, que es sólo coyuntural, se valen quienes quieren desprestigiar a toda costa el negocio de exportación. Cuando el precio retorne a niveles normales, como los ya registrados entre los años 2005 y 2008, la regalía por la exportación a México será mayor que la del consumo interno.
7. Felizmente, la indeseable situación descrita en el acápite anterior no se está concretando plenamente. Ocurre, tal como se puede ver en el informe de Perú Petro, que sólo el primer embarque se dirigió a México. Los tres que le siguieron, bastante más grandes, enrumbaron hacia España, y el último a Canadá. Dado que el mercado español se basa en la cotización del denominado National Balancing Point del mercado de Londres, viene pagando más de US$ 7 por millón de BTU, es decir, un precio bastante más alto que el Henry Hub. El precio de Canadá también es sumamente conveniente.
Según la entidad gubernamental, los cuatro envíos más recientes, el último de los cuales se efectuó hace tres días, están permitiendo obtener precios bastante mayores que los obtenidos en México.
8. La regalía que el Consorcio Camisea debe pagar por la exportación del gas es de 30% (del precio a boca de pozo) si el precio internacional es menor a US$ 5 por millón de BTU, y de 38% si el precio iguala o supera los US$ 5. Desde que se inició la exportación, el 22 de junio, el precio del Henry Hub aún no llega a US$ 5, por lo que, teóricamente, la exportación a México pagaría sólo 30%. Pero dado que la exportación a España y Canadá si se hace a precios superiores a US$ 5, ésta sí paga una regalía de 38%.
Veamos, en el cuadro siguiente, los datos de julio, mes en el cual el Lote 56 comenzó la gran exportación al país ibérico, que paga más de US$ 7 por millón de BTU. Eso significó (después de deducir los costos de transporte por ducto, licuefacción, transporte por buque y regasificación) un precio en boca de pozo de US$ 1.6818, y una regalía de US$ 0.64.
Eso quiere decir que los envíos más recientes han dejado ingresos, por ambos conceptos, que casi triplican los del primer envío. Es completamente falso, por lo tanto, que se esté exportando a sólo US$ 0.53 y obteniendo una regalía de apenas US$ 0.16. Eso sólo ocurrió con el bajo precio (US$ 0.60) del primer envío, pero no en los posteriores. Dado que se contempla más envíos a destinos distintos a México, eso permitirá ir capeando el problema de la regalía, en tanto que se normalice el precio del Henry Hub.
Lo anterior también significa que la regalía por el gas que se exporta (US$ 0.64) ya es mayor que la que se paga por el gas del Lote 88 (US$ 0.60), el único que tiene precio regulado (US$ 1.61) y que se destina al mercado interno. Este punto es fundamental.
9. No obstante, para evitar problemas futuros, y considerando que la idea de una regalía por exportación menor a la del consumo interno resulta bastante intolerable, al implicar un absurdo subsidio del Perú al negocio de exportación, el gobierno ha planteado al Consorcio Camisea una renegociación del contrato en ese aspecto específico, con el objeto de que, tal como lo señala el Decreto Supremo 039-EM, promulgado el 7 de julio, en ningún caso la regalía por exportación sea menor a la regalía promedio del mercado interno (es decir, al promedio de lo que paga como regalía el gas destinado a las empresas de generación eléctrica, industriales y de distribución, y de lo que pagará el destinado a las petroquímicas). Hace pocos días se iniciaron las conversaciones a tal efecto, y, considerando que el tema no es demasiado complicado, se espera que la negociación dure pocos meses.
El Decreto Supremo publicado el 6 de julio en El Peruano
10. Uno de los planteamientos del gobierno será que el gas sea exportado a los mercados donde se pague el mejor precio, como los de Europa, Asia y Canadá. En realidad, eso ya lo viene haciendo Repsol, al exportar, como hemos visto, a España y Canadá. La idea es tratar de evitar, al menos en el corto plazo, los bajos precios del Henry Hub. Un dato importante es que Chile viene comprando gas a nada menos que US$ 10 por millón de BTU. Sin duda, a Repsol le interesaría sobremanera atender ese mercado, pero el Perú se lo impide. Si se exportara a ese país, todos ganarían: la empresa, que incrementaría sus ingresos y utilidades, el Estado, que recaudaría mucho más por impuesto a la renta y regalías, y la región del Cusco, que captaría un monto sustantivamente mayor, tanto por canon como por regalías.
11. La negativa a brindar gas a diversos proyectos no ha sido por causa de la exportación, sino porque, debido al gran crecimiento de la demanda, la capacidad del ducto que lo transporta a la costa (450 millones de pies cúbicos diarios) devino insuficiente mucho antes de lo previsto. Por esta razón, Transportadora de Gas del Perú (TGP) lo viene ampliando, primero a 530 millones de pies cúbicos diarios, y luego, con la construcción de un nuevo ducto, a 900 millones. Así, cuando éste entre en operación, el año 2012, ya no habrá problemas para abastecer todos los requerimientos.
Lo malo es que el trazo propuesto para el ducto ha sido objetado por los protestantes, debido a que atravesará cuatro kilómetros de la reserva nacional de Megantoni. Sin embargo, TGP asegura, con el respaldo del ministro del Ambiente, que, por estar enterrado, el tubo no generará daño alguno. La empresa se niega a emplear la misma ruta del actual ducto, pues ello implicaría el riesgo de desabastecimiento, en caso de producirse algún daño.
Lo cierto es que la construcción de esta infraestructura no puede esperar, pues de ello dependerá el abastecimiento del país en el mediano plazo. Es de esperar que no se imponga la intransigencia de ninguna de las partes.
12. El gasoducto andino del sur está plenamente asegurado, y empleará el gas más barato: el del Lote 88. Por lo menos 1 TCF está asegurado para su uso.
13. La Convención tendrá su planta de fraccionamiento, una como la que existe en Pisco, aunque, obviamente, mucho más pequeña, pues, a diferencia de ésta, que atiende al gran mercado nacional y a la exportación, atenderá exclusivamente a esa zona. Allí se recibirá el líquido del gas proveniente de Camisea, y se le transformará en gas licuado de petróleo, el que se emplea para cocinar. De esa manera, este combustible reducirá notablemente su elevado precio en la provincia, motivado por el alto costo del transporte.
La planta, que se ubicará en la localidad de Kepashiato, en el distrito de Echarate, ya estaba prevista, pero para un momento posterior. Debido a los reclamos, el proyecto será adelantado. Su costo será de US$ 25 millones, que serán financiados en partes iguales por la municipalidad provincial, el gobierno regional y el gobierno central. Así quedará resuelto uno de los pedidos más recurrentes, y justificados, de la población de la referida provincia, pues resultaba insólito que la zona más próxima a Camisea no pudiera hacer uso, en condiciones razonables, de su propia riqueza natural. Por lo pronto, el precio del balón de gas acaba de ser reducido considerablemente por la distribuidora Repsol, emparejándose con el vigente en Lima.
Sin embargo, cabe anotar, acerca de este punto, que el Ministerio de Economía y Finanzas acaba de plantear que la planta sea construida por inversionistas privados, y no con fondos públicos. Sería ideal que esto ocurriera, para no distraer dineros que podrían orientarse a otros usos. Habrá que esperar más definiciones al respecto, incluyendo los aspectos de su tamaño, capacidad y demás características, tanto técnicas como económicas.