viernes, 13 de agosto de 2010

Pobreza: Realidad Actual y Metas

En mayo, mediante su Informe Técnico Evolución de la Pobreza al 2009, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) nos hizo conocer los niveles de pobreza y extrema pobreza existentes en nuestro país. Gracias al documento se pudo ver que la primera se había reducido de 36.2% en el año 2008 a 34.8% en el 2009, y que la segunda lo había hecho de 12.6% a 11.5%.

Ello ocurrió pese a la crisis internacional, que en el último año golpeó la economía de nuestro país, desacelerándola fortísimamente, y provocando que el producto bruto interno per capita no se moviera. En efecto, la pobreza no sólo no avanzó, sino que retrocedió, lo que ha permitido mantener (ver gráfico) la tendencia bajista que muestra el indicador, que apenas en el 2004 se hallaba en 48.6%. Sin duda, una evolución bastante alentadora.

La Pobreza
Se puede hablar de diversos tipos de pobreza. El INEI se centra en la coyuntural o monetaria. Según esta definición, sufren Pobreza aquellas personas cuyo gasto per capita mensual, valorizado monetariamente, no supera el costo de la Canasta de Alimentos y No Alimentos, expresada como el umbral o Línea de Pobreza. Para el año 2009, dicho costo fue de 257 nuevos soles.

La evolución de la pobreza en el 2009 fue bastante dispar. La mayor reducción se produjo en el ámbito Urbano. Allí, donde el costo de la canasta fue de 286 nuevos soles, la tasa pasó de 23.5% en el 2008 a 21.1% en el 2009.
En cambio, en el ámbito Rural, donde la canasta costó 203 nuevos soles, la pobreza aumentó, de 59.8% a 60.3%.
Por regiones geográficas, hubo un buen resultado en la Sierra (donde disminuyó de 56.2% a 53.4%), y en la Costa (donde pasó de 21.3% a 19.1%). No ocurrió lo mismo en la Selva, donde, lamentablemente, se incrementó, y de forma notable, subiendo de 40.9% a 46.0%. En esta región influyeron negativamente los menores precios del café y el arroz.
La evolución por departamentos se puede ver en el siguiente gráfico. Allí se comprueba que se redujo considerablemente en Moquegua, Pasco, Cusco, Áncash, Huancavelica, Madre de Dios, Junín y Lima. Desafortunadamente, aumentó notablemente en dos departamentos selváticos: San Martín y Loreto.
Si por un lado es gratificante observar lo ocurrido en Huancavelica, el departamento más pobre del país, resulta muy lamentable lo ocurrido en San Martín y Loreto. Felizmente, dado que el problema de estos dos departamentos estuvo asociado a una coyuntural baja de precios de su producción agraria, se espera que sea rápidamente superado.

En el 2009, algunos departamentos avanzaron y otros retrocedieron

La Extrema Pobreza
Para el INEI, padecen pobreza extrema las personas cuyo gasto per capita mensual, valorizado monetariamente, no cubre el costo de la Canasta de Alimentos, definida ésta como una que contiene alimentos capaces de cubrir un mínimo de requerimientos de energía.
En el 2009, el costo fue de 144 nuevos soles.

La extrema pobreza rural es muchísimo mayor que la urbana. Afortunadamente, en dicho año el mal se redujo en los dos ámbitos. En el urbano (donde el costo de la canasta fue de 150 nuevos soles) pasó de 3.4% a 2.8%, en tanto que en el rural (donde la canasta costó 133 nuevos soles) lo hizo de 29.7% a 27.8%.
La región geográfica más destacada en este empeño fue la Sierra, donde el problema disminuyó en importantísimos 3.5 puntos (de 27.3% a 23.8%). En la Costa hubo una reducción mínima (de 2% a 1.8%), en tanto que en la Selva hubo un incremento de 2.4 puntos (de 14.5% a 16.9%).

Como se aprecia en el gráfico, ha habido una importante baja del indicador en los últimos años. Esperamos que la tendencia se prolongue y se intensifique.

Los Elementos Clave
El factor que más contribuye con la reducción de la pobreza es, sin duda, el crecimiento económico, que no sólo permite obtener empleo a quien no lo tenía (y acceder así al ingreso salarial del cual se carecía), sino también mejorar el nivel salarial de quien ya lo tenía. No de otra manera se explica que casi toda significativa reducción del mal coincida con la acelerada expansión productiva. Algunos analistas estiman que tres puntos de crecimiento del producto bruto interno permiten una reducción de aproximadamente un punto en la pobreza.
Sin embargo, en las zonas más deprimidas del país, caracterizadas por no estar adecuadamente integradas al mercado, el crecimiento económico no basta para lograr los efectos deseados. Allí, el gasto social se convierte en el arma fundamental, a través de la construcción de infraestructura económica y social, y de programas focalizados de ayuda, tales como Juntos y otros. Hay que hacer notar que también el gasto social depende del crecimiento económico, pues es éste el que permite al Estado y a los gobiernos regionales y municipales contar con los recursos pertinentes para llevar a cabo sus políticas de fomento. Afortunadamente, en los últimos años han coincidido en nuestro país el crecimiento económico acelerado y una política de gasto público bastante agresiva, que ha llevado a éste a incrementarse significativamente. Los resultados están a la vista. Pero eso no es suficiente: el Perú sigue siendo uno de los países latinoamericanos con un menor nivel de gasto social en comparación con su presupuesto nacional y su PBI.
Otro factor importante es el de la inflación. Una mediana elevación de los precios, particularmente de los alimentos, puede afectar muy gravemente a la población pobre y extremadamente pobre, como se comenzó a ver hace un par de años, con la elevación de los precios del trigo, el maíz, el aceite y otros insumos, situación que generó un gran malestar social y obligó al gobierno a tomar medidas urgentes.

Perspectivas
El favorable resultado del año 2009, así como el retorno del crecimiento productivo acelerado (el arma más poderosa contra este flagelo), han hecho revivir la fe acerca del objetivo inicialmente planteado de reducir la tasa de pobreza a 30% en el año 2011. Debido a la crisis, la cifra casi había sido descartada, pero ahora, con la economía creciendo a un probable 7% anual (y con lo que eso implicaría en cuanto a retroceso anual de la pobreza), ha vuelto a ser tomada en cuenta.
El optimismo ha llevado, inclusive, a que el presidente García plantee como objetivo nacional una tasa de pobreza de sólo 12% en el 2021, cuando el país celebre el bicentenario de su independencia. ¿Meta realizable o simple demagogia? Todo dependerá del crecimiento promedio que registre el PBI. Si logra superar el 6% a lo largo de los once años involucrados, ello implicará una reducción aproximada de dos puntos anuales en la pobreza. Así, al llegar al 2021, nuestro país podría haber eliminado unos 22 puntos del mal, y ubicarse, casi, casi, en el 12% establecido. Si bien no es fácil sostener un crecimiento de 6% durante once años, ello tampoco tiene nada de utópico. Por lo pronto, las Naciones Unidas han avalado indirectamente la propuesta, al señalar que en el 2015 el Perú podría, sin mayor dificultad, reducir la pobreza al 25%. Intentémoslo, pues. Si lo logramos, nos habremos puesto a tiro de cañón para lograr la gran meta del bicentenario.

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