viernes, 10 de diciembre de 2010

Gas de Exportación: Mientras se Conversa, los Precios insinúan Recuperación

Como se sabe, mediante el Decreto Supremo 053-2010-EM, del 19 de agosto (que dejó sin efecto el cuestionado DS 050-2005-EM), el gobierno estableció que el gas del Lote 88, principal yacimiento de Camisea, se destinaría exclusivamente a atender el mercado interno.

Un mes antes, mediante el DS 039-2010-EM, había determinado que las regalías por la exportación del gas del vecino Lote 56 no podrían ser, en ningún caso, inferiores a las que se paga por el consumo en el mercado interno.

Luego de esos dispositivos, que sin duda constituyen una medida de presión, convocó al Consorcio Camisea (liderado por Pluspetrol, y en el que también participan Hunt Oil, SK Energy, Repsol-YPF, Sonatrach y Tecpetrol) a conversar sobre estos aspectos, que estaban causando serios cuestionamientos  al contrato de exportación, para lograr un acuerdo y evitar posteriores confrontaciones legales. El consorcio aceptó la invitación, y a la fecha ya se han realizado varias reuniones, esperándose que en la que se prevé será la última, programada para enero, se llegue a una solución mutuamente satisfactoria.

En realidad, el argumento peruano es totalmente atendible, pues, por ejemplo, en el caso de las regalías, no tiene lógica que el país reciba menos de estas por el gas que se exporta que por aquel que se vende en el mercado interno. Para cumplir con esa condición, el consorcio tendría que buscar mercados que paguen un mejor precio.
En cuanto a los lugares de los cuales provendrá el gas de exportación, la posición peruana es igualmente sólida, pues, teniendo en cuenta que ya está casi asegurada la mayor existencia de reservas en el Lote 56, no tiene sentido que el consorcio pretenda emplear el gas del Lote 88 (que, debido a sus precios regulados, fue reservado para el mercado nacional) para atender sus compromisos del exterior, cuando los 4.2 TCF que requerirá en total para dicho efecto podrá obtenerlos, sin inconvenientes, del primero de los lotes nombrados.

Mientras se define los referidos asuntos, el mercado internacional del gas, el gran determinante de que el negocio de exportación resulte interesante o preocupante para el país, recién parece estar comenzando a dejar atrás uno de sus peores momentos.
Como se sabe, el Perú comenzó a exportar gas natural el 22 de junio, cuando zarpó, desde el muelle de Pampa Melchorita, rumbo a México, el primer buque metanero. Lamentablemente, como se puede ver en el gráfico, desde entonces el precio inició una fase terriblemente descendente, que alcanzó su momento más crítico en octubre, cuando el millón de BTU (unidad de medida empleada en el negocio) llegó a cotizarse, en el mercado norteamericano del gas natural, más conocido como Henry Hub, en apenas 3.30 dólares.
Para tratar de eludir esa dura realidad, y obtener precios algo más altos, los embarques (que ya suman 19) se han estado dirigiendo posteriormente, tal como se indica en el siguiente cuadro, a otros mercados, entre ellos los de España, Canadá, Brasil y Bélgica.

La regalía que el consorcio debe pagar al Estado depende del precio de venta obtenido en el exterior por cada millón de BTU. Si este es menor de US$ 5, la tasa de la regalía es de 30% del precio a boca de pozo (ver rubro Canasta Aplicable en el último cuadro), en tanto que si iguala o supera los US$ 5, la tasa sube a 38%.

Como se comprueba en el cuadro, el consorcio ha estado obteniendo entre julio y setiembre un precio de venta tal que ha permitido una regalía de entre 37 y 38%, con un monto que llegó hasta 64 centavos de dólar por cada millón de BTU.
Lamentablemente, la situación se hizo crítica en octubre, mes en el cual el precio tocó fondo. Debido a ello, el consorcio tuvo que vender el gas a un precio que generó una regalía de solo 30%, con lo cual el monto percibido por el Estado fue de apenas 15 centavos por millón de BTU.

Afortunadamente, a partir de noviembre la situación ha mejorado sustantivamente, pues los precios han retornado a sus niveles de agosto. Así, la tasa de la regalía se ha recuperado, habiendo llegado hasta 37.5%, con un ingreso para el Estado de US$ 0.34 por cada millón de BTU.
Si bien esa situación aún está muy lejos de ser la deseable, constituye un importante avance respecto de octubre. Es de esperar que siga mejorando, de la mano de la recuperación de la demanda mundial.

Definiéndose el tema de las regalías, el país le podrá encontrar al negocio de exportación de gas la lógica que actualmente, en cierto modo, parece estar faltándole.
Por su parte, despejándose por completo las dudas de que el gas del Lote 88 será exclusivamente para el consumo interno, se reforzará los múltiples planes que el país tiene alrededor de este valioso hidrocarburo. Por ejemplo, se asegurará el proyecto de construcción del Gasoducto Andino del Sur, y se garantizará el abastecimiento de las dos plantas petroquímicas que están a punto de ser construidas, una en Pisco y la otra en Marcona. Asimismo, se podrá volver a pensar en otros proyectos anteriormente contemplados. Uno de ellos es el gasoducto que, luego de abastecer a la zona de Huancayo y las grandes minas de la sierra central, debería enrumbar hacia Chimbote, para proveer del hidrocarburo a la industria siderúrgica y otras en dicha ruta. El otro es la petroquímica de etano (base de la industria plástica), cuyo desarrollo dependía de que se pudiera tener una abundante disponibilidad del recurso, dado su muy elevado consumo.

Es decir, definiéndose los dos asuntos, se abriría todo un abanico de posibilidades, que si bien no habían desaparecido, habían quedado en un status algo nebuloso. Con los decretos, y, esperamos que con la inteligente y adecuada venia del Consorcio Camisea, se despeja el panorama.

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