sábado, 31 de octubre de 2015

La Competitividad Peruana 2015 en Detalle

Hace un mes, el Informe de Competitividad Global 2015-2016 publicado por el World Economic Forum (WEF-Foro Económico Mundial), nos permitió comprobar (ver aquí) que lamentablemente el Perú volvió a retroceder cuatro puestos el último año en la materia. Hoy, basados en la valiosa información del citado documento, verificaremos cómo es evaluado puntualmente en los numerosos rubros contemplados en el estudio.

Como pudimos apreciar, sobre un puntaje de 1 (el más bajo) a 7 (el más alto), nuestro país obtuvo 4.21, con lo cual descendió hasta el puesto 69 del mundo .
Como también constatamos, el WEF considera tres aspectos para la elaboración de su índice y ranking: Requisitos Básicos, Mejoradores o Potenciadores de la Eficiencia, e Innovación. En ellos, el Perú logró puntajes de 4.5, 4.2 y 3.3, respectivamente, que son similares a los del informe previo.

Tras esta breve introducción, pasemos a detallar los numerosos elementos que componen cada uno de esos aspectos. Dado que son sumamente claros y descriptivos, no requieren mayor explicación, por lo que nos limitaremos a señalar aquéllos en los cuales el Perú destaca o más bien aún tiene problemas.

Requerimientos Básicos
En este aspecto, la mejor calificación peruana está en los pilares de Ambiente Macroeconómico, donde obtiene 5.9 puntos (y ocupa el puesto 23 en el mundo), y Salud y Educación Primaria, donde obtiene 5.3.  En cambio, sus puntos débiles están en los de Infraestructura (3.5) e Instituciones (3.3).

Sus rubros específicos más destacados son los de Fortaleza de la Protección a los Inversionistas (donde obtiene 6.2 puntos y se ubica en el puesto 39), Peso de la Deuda Gubernamental (puesto 16), Resultado del Presupuesto Público (24), Eficacia de los Consejos de Administración (39) y Calificación Crediticia (41).

Contrariamente, sus puntos más débiles, y por ende sus peores ubicaciones en el ranking, tienen que ver con la importantísima Calidad de la Educación Primaria (puesto 136), Fiabilidad del Servicio Policial (puesto 135), Carga de las Regulaciones del Gobierno (133), Crimen Organizado (133), Credibilidad Pública en los Políticos (130), Eficiencia del Marco Legal en la Solución de Disputas (130), Costo del Crimen y la Violencia para los Negocios (129), Costo del Terrorismo para los Negocios (123), Eficiencia del Marco Legal para Impugnar las Regulaciones (118), Despilfarro en el Gasto Público (117) e Independencia Judicial (112).

Mejoradores o Potenciadores de la Eficiencia
En este aspecto, nuestro país obtiene su calificación más alta en los pilares de Desarrollo del Mercado Financiero (4.5), Tamaño del Mercado (4.4), Eficiencia del Mercado de Bienes (4.4) y Eficiencia del Mercado Laboral (4.3). La más baja (3.4) la obtiene en el de Disposición Tecnológica.

Sus mejores notas específicas las logra en el Índice de Derechos Legales (8 puntos sobre 10), Solidez de los Bancos (5.7 puntos sobre 7), Flexibilidad en la Determinación de los Salarios (5.7), Intensidad de la Competencia Interna (5.2) Regulación de las Bolsas de Valores (5.1) y Prevalencia de la Propiedad Extranjera (5.0). Las mejores ubicaciones mundiales las obtiene en Indice de Derechos Legales (17), IED, Flexibilidad en la Determinación de los Salarios (21), Regulación de las Bolsas de Valores (27), Solidez de los Bancos (30) y Transferencia de Tecnología (33).

En cambio, sus más bajas calificaciones las recibe en Calidad de la Educación Matemática y Científica (2.2 puntos y puesto 137), Calidad del Sistema Educativo (2.5 y 130) y Prácticas de Contratación y Despido (2.7 y 133).


Factores de Innovación y Sofisticación
Este último aspecto, el que más caracteriza a los países más desarrollados, es, como vimos al inicio, aquél en el que nuestro país obtiene su más baja calificación.
Aquí, en el pilar de Sofisticación de los Negocios, consigue 3.8 puntos, y en el de Innovación apenas 2.8.
Sus rubros más destacados son los de Cantidad y Calidad de los Proveedores Locales, en los cuales figura con puntajes de 4.7 y 4.3, respectivamente. Los más deficitarios, en cambio, son los referidos a los vitales temas de Gasto de las Empresas en Investigación y Desarrollo (2.7 puntos), Obtención del Estado de Productos Tecnológicamente Avanzados (2.7), Naturaleza de la Ventaja Competitiva (2.8) y Calidad de las Instituciones de Investigación Científica (2.9).

El Informe también incorpora una encuesta, realizada entre empresarios del país, a quienes se pidió que mencionen (ponderándolos del 1 al 5) los cinco factores que, en su opinión, más perturban el desarrollo de los negocios. Los resultados fueron los siguientes:

Está claro, a la luz de esas opiniones, que la ineficiencia de la burocracia gubernamental,  las rigideces en el mercado laboral y la corrupción son, tal como en los últimos años, los factores más problemáticos, con porcentajes de 18.7%, 16.6% y 14.1%, respectivamente.

También son mencionados, aunque con porcentajes menores, la insuficiente infraestructura, la inestabilidad política, el crimen y el robo, la inadecuada capacitación de la fuerza laboral, la complejidad de las regulaciones tributarias y las tasas en esta materia.

Eso dice acerca del Perú el informe de competitividad del WEF. Se trata, como acabamos de ver, de un muy completo análisis y evaluación acerca de múltiples y fundamentales aspectos, señalando aquéllos en los que se está bien, regular, mal o pésimo y estableciendo una comparación con el resto de países, para saber cómo nos ubicamos en el ámbito global. La tarea que le corresponde al país es seguir mejorando en todos los rubros, especialmente en aquéllos en los que las carencias son más clamorosas.

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