lunes, 28 de diciembre de 2009

Elogiosos Comentarios de El Mercurio acerca de Lima

En su suplemento dominical de ayer, en un artículo titulado 10 Viajes que hicimos en 2009 (y quisiéramos repetir), el diario chileno El Mercurio hace un recuento acerca de diez grandes destinos visitados este año, y uno de ellos es Lima. El rotativo se refiere elogiosamente a diversos aspectos de nuestra capital: la amabilidad de su gente, su historia, su romanticismo, y, cómo no, su gastronomía. Sin más preámbulos, veamos lo que dice:

Perú: Limadicción
Hay ciudades que encantan a primera vista y uno cae rendido ante ellas de modo violento y definitivo. París, por ejemplo o, mucho mejor, Roma, infinitamente más rica en historia. Otras son huidizas y pudorosas y hace falta asediarlas: así son los bienes arduos, que exigen paciencia. Entre ellas están Londres y Asunción. Recordamos que esta última nos dio, la primera vez que la visitamos, la impresión de ser toda ella un gran barrio Franklin: no muy pulcra, revuelta, llena de ínfimos comercios. Pero al cabo de varias visitas y de caminarla largas horas, nos fue revelando un rostro, más que bello, lleno de carácter (cuánta belleza sosa encuentra uno por ahí...).

Lima está en la segunda categoría, aunque tiene algunas manzanas del centro y algunos parques y perspectivas que atraen de inmediato. Quizá es demasiado extensa, igual que Santiago, y para ir de un lugar de interés a otro hay que cruzar vastos yermos urbanos en que no hay nada digno de ser notado.

Pero lo que ofrece Lima en amabilidad, en historia, en romanticismo y en cocina, no lo ofrece ninguna otra capital americana. Sobre todo ahora que la prosperidad económica ha limpiado casi como con una aspiradora muchas cuadras del centro que estaban, hace unos pocos años, hechas una lástima: ¡esos viejos balcones corridos, muchos de ellos con preciosas celosías, que caían en la ruina! Luego de una campaña enérgica, en que algunas grandes empresas (con el consiguiente bombo y propaganda) tomaron a su cargo la reparación de estos balcones, casi todos han vuelto ahora a su antiguo esplendor.

Y qué decir del borde costero: darse un paseo lento y admirativo por ahí es un gran placer que se puede disfrutar si usted va, claro, bien dispuesto y no de un día para otro.


De los muchos circuitos de interés, le recomendamos tres.

El primero es el del centro histórico, hoy remozado, iluminado, limpio, lleno de iglesias de gran interés, donde se encontrará con impresionantes reliquias de Santa Rosa de Lima y de San Martín de Porres, y artesonados y azulejos del siglo 16. El museo de la Catedral es espléndido: las piezas en exhibición están desplegadas con gran inteligencia: no es un confuso amontonamiento de obras de arte, sino un verdadero museo que permite apreciar cada cosa en su valor.

No debe dejar usted de dar una vuelta por la otra orilla del Rímac, cruzando el viejo puente de piedra del siglo 16 y dirigiéndose por Chiclayo a la Alameda de los Descalzos, algo desprovista de álamos, es verdad, pero con una notable arquitectura colonial. De ese "puente y alameda" cantaba la Chabuca Granda. Dé también una vuelta por la popular plaza de toros de Acho y por el Jardín de Aguas, que está cerca, construido para la Perricholi, la que, nos decían, nunca lo llegó a disfrutar. Viejos barrios en que se funden la piedad de los conventos centenarios con los palacios, ya ruinosos, de las amantes virreinales.

El segundo circuito es el Barrio Chino, el mayor de Sudamérica. Es fantástico entrar por sus viejas calles, algunas convertidas en paseos peatonales, llenas de chifas, de huariques o picás, de comederos y de expendio de comidas para llevar. ¡Qué actividad, que viejos usos, qué cantidad de gente que come sin parar a toda hora, qué verdadera "corte de los milagros" de mendigos, pícaros, ciegos, cojos! ¡Qué mareador movimiento comercial de lo más heteróclito que pueda imaginarse, donde encontrará artesanía de plata y mil chucherías, en medio de un mastique generalizado y continuo! Métase por los callejoncitos donde venden verduras y hortalizas chinas, con canastos llenos de jengibre y de ajo, los dos grandes aromas culinarios de Oriente: verá cosas que no se sabe qué son ni para qué sirven, pero que son dignas de verse.

El tercer circuito es el culinario. En Miraflores hay una aglomeración de buenos restoranes, aunque en materia de huariques de calidad el circuito habría que ampliarlo a Lima entera. También en San Isidro hay buenos restoranes, cafés y dulcerías. Cerca del "óvalo" (o sea, la rotonda) Gutiérrez está el corazón de una zona en que se topan ambos distritos, con buenas librerías (recomendamos Casa Verde y El Virrey). Y no deje de lado la zona de Barranco, donde están restaurando preciosas casas antiguas: es una de las zonas bohemias (de buena bohemia) y más románticas de Lima.

En amabilidad, historia, romanticismo y cocina, Lima supera a cualquier capital americana.

3 comentarios:

  1. Primero el video de LAN donde muestran la cara fea de la ciudad y luego esto, para que, despues del caso de espionaje. Que los tontos se lo crean.

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  2. comentario "aclaratorio" de un chileno...

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  3. bueno por el lado q muestran a Lima como un destino al q quiseran regresar es loable, pero por el otros si se lee todo lo q escribe el redactor, se encuentra en varias partes como siempre un vocabulario muy lejos de la cortesia y buenos modales, cualquier indivudio de cualquier pais nota q existe un cierto rencor y envidia mal sana y a la ves dizque 'romantica' del redactor hacia Lima, se nota un lenguaje en partes ofensivo, vulgar, nose si asi se tratan entre ellos , de ser cierto pues es una lastima ¿donde quedo su educacion de buenos terminos? esto se repite en todas sus redacciones de diversa indole hacia Perú, bueno esto no cambia para nada su dizque 'enamoramiento' al Perú ja ja ja , aun falta mucho pero mucho mas ja ja

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