sábado, 30 de abril de 2016

Marco Macroeconómico Multianual 2017-2019

La situación económica internacional sigue mostrándose débil, afectando las perspectivas de crecimiento de un gran número de países, incluido (pese a sus fortalezas) el nuestro. Eso se refleja en la revisión que ha tenido que efectuar el Ministerio de Economía y Finanzas en el Marco Macroeconómico Multianual 2017-2019, importantísimo instrumento que constituye la referencia para la ejecución de la política económica nacional en el período.

Ése y otros factores han llevado a considerar en el MMM revisado supuestos que, como veremos ahora, son bastante menos optimistas que los del documento anterior, aprobado en setiembre del 2015.

Éstos consideran, por ejemplo, que el mundo va a crecer un poco menos tanto este año como los tres siguientes. Y eso se reflejará en el menor dinamismo de nuestros principales socios comerciales, especialmente Estados Unidos y China, país este último que mostrará tasas bastante menores a las inicialmente previstas. Para Europa no se espera mayores cambios.

En cuanto a los precios de nuestros commodities de exportación, han mejorado las expectativas acerca del oro, pero han empeorado las del cobre, plomo, zinc y especialmente el petróleo (commodity que en términos netos importamos).

En el tema de la inflación, ha habido un notorio reajuste hacia arriba en este año, previéndose un retorno al rango meta a partir del próximo. En cuanto al tipo de cambio, ha habido una fuerte revisión al alza para todos los años.

Los términos de intercambio, que miden la variación neta de los precios de exportación e importación, serían este año mucho menos negativos que lo previsto antes, pero más negativos en el 2017.

En cuanto al crecimiento del PBI las previsiones son ahora mucho menos alentadoras. Así, para este año ya no se estima una tasa de 4.3%, sino de 3.8%, y para el próximo ya no una de 5.3%, sino de 4.5%.

Ese mayor pesimismo en cuanto a la producción se explica en gran parte por la debilidad de la demanda interna. El consumo privado crecería bastante menos y el público inclusive decrecería el próximo año. La inversión privada caería este año (recuperándose en el próximo) y la pública crecería mucho menos de lo estimado antes. Con tal evolución, el total de la inversión pasaría del 25% al 24% del PBI.

En el sector externo se espera un panorama más complicado que el original, con una balanza comercial menos desfavorable este año, pero más desfavorable en los dos siguientes. Eso, y un flujo no muy sólido de inversión extranjera, llevaría a un significativo incremento del déficit en cuenta corriente, especialmente en los dos años siguientes.

En materia fiscal, los ingresos corrientes disminuirían ligeramente respecto de lo anteriormente previsto, pero, debido a la esperada contención del gasto se tendría resultados primario y económico bastante menos negativos de los previstos en el MMM de setiembre del año pasado.

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