domingo, 16 de agosto de 2015

Gasoducto del Sur, en sus Primeras Etapas

El Gasoducto del Sur es uno de los proyectos más importantes emprendidos por nuestro país, pues abastecerá a los departamentos del sur del gas natural proveniente del gran yacimiento de Camisea.


Gracias a él se podrá dotar del hidrocarburo a las viviendas (para cocinar, calentar agua y disponer de calefacción), industrias y otros centros de producción, plantas de generación de electricidad y gasocentros (para que surtan a miles de vehículos adaptados a su uso).

Entre los grandes centros de producción que demandarán el hidrocarburo estarán plantas industriales como Yura y Gloria, y mineras como Southern, Cerro Verde, Tintaya y Las Bambas. Entre las grandes generadoras eléctricas estarán Enersur (cuyas dos plantas térmicas podrán pasar del carbón que emplean actualmente a un insumo mucho más limpio), la futura central de Quillabamba (de 200 megawatts) y las dos grandes plantas (de 500 megawatts cada una) que como parte del denominado Nodo Energético del Sur se viene construyendo en Ilo y Mollendo.

Si bien inicialmente el proyecto incluía la construcción de un ducto de etano (uno de los dos componentes del gas natural, junto con el metano) que abasteciera de dicho insumo a la prevista gran petroquímica del sur (futura productora de polietileno y otros insumos para la industria de los plásticos), luego se tomó la decisión de que dicho componente proviniera más bien de Pisco, hasta donde llega el gran gasoducto del centro del país.

El megaproyecto está a cargo del consorcio constructor Gasoducto Sur Peruano (liderado por la empresa Odebrecht), que en junio del año pasado, gracias a la propuesta efectuada, se adjudicó la concesión, y por lo tanto lo financiará, construirá, operará y le dará mantenimiento durante los 34 años de vigencia de ésta. Dicha propuesta consistió en un costo máximo para el proyecto de US$ 7,328 millones (muy inferior a los US$ 7,800 millones establecidos como tope). De dicho costo, más de US$ 4 mil millones corresponderán específicamente a la parte de construcción, y el resto a los gastos de operación y mantenimiento durante todo el período de la concesión.

Los dos videos adjuntos, preparados por el referido consorcio, nos brindan una amplia información y muestran detalles del trascendental y anhelado proyecto.

El primero, que data de hace seis meses, nos dice, entre muchas otras cosas, que la extensa retahíla de más de 1,100 kilómetros de tubos de acero de 32 pulgadas de diámetro recorrerá las tres regiones naturales del país (superando los 4,800 metros de altitud en la sierra) y contará con ductos secundarios hacia Quillabamba, Anta y Mollendo, así como ductos regionales hacia Apurímac, Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna.


El segundo, publicado hace apenas una semana, nos muestra el avance de los trabajos en sus ya casi tres meses de iniciados, teniendo como base la localidad de Ticumpinía, en el distrito de Echarati, Cusco. Sus imágenes nos permiten apreciar, entre otras cosas, las labores de ensanchamiento de las carreteras (para que puedan transitar sin problemas las grandes maquinarias requeridas para la obra), así como lo referido a construcción de campamentos y centros de acopio. En estos últimos ya se constata la presencia de miles de tubos importados desde China y la India, listos para ser desplegados en los lugares específicos donde deberán ser soldados y luego enterrados, en un proceso que se iniciará en esta segunda quincena de agosto.

Está previsto que la monumental obra, que al proporcionar abundante energía al sur del país potenciará enormemente su capacidad de crecimiento y desarrollo, esté lista en el año 2018.

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