martes, 8 de septiembre de 2015

Abriéndole Camino al Corredor Azul

El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, aseguró, al poco tiempo de iniciar su gestión, que los corredores viales conocidos como Corredores Azules, puestos en marcha por su antecesora Susana Villarán, no iban a desaparecer, sino únicamente a ser revisados, para corregirles las fallas que se le les había observado.

Ésa fue, sin duda, una muy buena noticia, dada la importancia de que la ciudad contara con un sistema de transportes que, sin implicar un gran costo, permitiera reordenar y hacer mucho más fluido el tránsito urbano, sacando de circulación en las vías troncales a miles de pequeños vehículos, que atestaban las calles y avenidas y provocaban terribles congestiones, e incorporando grandes buses.

El primero en ponerse en operación, el de la ruta Tacna-Garcilaso-Arequipa, había mostrado sus virtudes, razón por la cual (pese a las evidentes fallas que mostró inicialmente) había sido bien acogido por la población. Esas virtudes fueron tomadas en cuenta por la actual administración, que decidió mantenerlo.

Pero el segundo, previsto para recorrer el eje Javier Prado-La Marina-Faucett, se hallaba en una preocupante indefinición, pues al final de la gestión de Villarán no había podido ser probado exhaustivamente ni mucho menos consolidado, temiéndose que la de Castañeda, a la que se le reprochaba falta de voluntad para proseguir con la reforma, lo desmantelara. Esto último parecía corroborarse con su demora en eliminar las miles de unidades que atiborraban la ruta y constituían una competencia desleal para las empresas que habían ganado la licitación e invertido considerables montos en la adquisición de buses.

Afortunadamente, en los últimos días parece estar confirmándose que sí existe buena disposición, pues la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) está comenzando a retirar las unidades no autorizadas a circular por el referido corredor. La idea es que, a un ritmo aproximado de 600 por mes, en diez meses abandonen esa ruta siete mil vehículos de pequeña capacidad, con lo cual los dos consorcios de buses que ganaron el derecho a transitar y explotar la ruta finalmente podrán hacerlo a plenitud, ya sin una competencia desleal que no sólo impedía proseguir con la reforma sino también atiborraba y hacía caótico el flujo vehicular.



Es rescatable y sano que, después de una inicial actitud dubitativa que hacía temer una absurda marcha atrás, la MML finalmente esté comenzando a hacer suyo un proyecto venido de la gestión anterior que, al margen de varios garrafales errores cometidos, era muy necesario para mejorar la ciudad en uno de los principales problemas que la agobiaban. Las imágenes adjuntas, de la página web de la entidad edil, son una muestra de ese positivo cambio de actitud y de un creciente entusiasmo por una reforma que no se podía ni se puede detener, y que más bien debe continuar con los restantes corredores contemplados, y con otros que se tenga a bien considerar.

Fotos: MML

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