jueves, 17 de diciembre de 2015

El Perú en el Ranking Latinoamericano: Calificación Crediticia (a diciembre del 2015)

Al igual que en setiembre, cuando fue  despojado del grado de inversión por la agencia Standard and Poor's, hoy Brasil nos motiva a revisar las calificaciones crediticias latinoamericanas.

Y es que el gigante regional también acaba de ser degradado por la agencia Fitch, que ayer le rebajó el rating de BBB- a BB+, enviándolo a la deshonrosa sección de países con modesto grado de especulación.

La cosa se veía venir, teniendo en cuenta los graves problemas que viene afrontando el país, como consecuencia de las políticas económicas de los últimos años, que (al compás de los buenos precios de los commodities de exportación y de la mano de un Estado omnipresente, protagónico y absorbente) se esmeraron en redistribuir, pero no pusieron el énfasis necesario en la disciplina fiscal ni los equilibrios macroeconómicos. Por efecto de ello, Brasil hoy está abrumado por una inflación que no cede, y una producción que el año pasado se estancó y en el actual viene retrocediendo considerablemente, situación que se repetiría en el 2016.

Eso afecta los ingresos y la capacidad financiera, y se está reflejando en la calificación crediticia. Y al caer ésta, se agrava la situación, pues se encarece el financiamiento internacional, con lo cual también se frenan las inversiones. Las malas noticias no acaban allí, pues la única agencia que lo tiene a la fecha con grado de inversión, Moody's, ha dado a entender que es inminente el downgrade.

Afortunadamente, el Perú, con una política económica mucho más liberal, está alejado de problemas como el brasileño, pues, pese a las dificultades que también le acarrea la baja de los precios de sus commodities, posee fortalezas macroeconómicas derivadas de su mayor disciplina fiscal, su mayor apertura y su mayor simpatía por el mercado y la iniciativa privada. Eso se refleja en una calificación crediticia que en la región sólo es superada por la de Chile.

Los otros dos países de la Alianza del Pacífico, México y Colombia, también destacan en este aspecto. al igual que Panamá y Uruguay.

En el extremo opuesto de la tabla, en cambio, figuran países que, tal como Brasil, pusieron en práctica políticas económicas sumamente generosas  a corto plazo, pero que a mediano y largo plazos están acarreando graves problemas, reflejados en una pésima calificación. Los casos más saltantes son los de Venezuela (abrumada por los desquilibrios, la inflación más elevada del mundo y una terrible recesión) y Argentina (que, felizmente, ya comenzó a dar un giro de 180 grados a la política que había venido llevando a cabo).

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