jueves, 16 de junio de 2016

FC Tacna-Arica: Volviendo a Operar

El histórico ferrocarril Tacna-Arica fue construido en 1856 (antes de la guerra con Chile) para conectar a Tacna con su puerto natural, Arica. Ello ocurrió como parte de una concesión privada a 99 años.

Lamentablemente, tres décadas después se perdió la guerra, la conexión quedó rota, y Tacna tuvo que poner la mirada en otros puertos nacionales, como Ilo y Matarani. Luego se firmó el Tratado de 1929, que estableció algunos derechos para el Perú en la perdida Arica, tanto en materia de uso del puerto como del ferrocarril que llegaba hasta él.

Pero, obviamente, la situación no volvió a ser igual, y por efecto de ello, el ferrocarril, que revirtió al Estado en 1942, languideció durante décadas, teniendo como único material rodante una locomotora, algunos vagones de pasajeros, y un vetusto, diminuto y lento autovagón. El año 2005 pasó a ser administrado por el gobierno regional de Tacna, pero las cosas no marcharon bien y en marzo del 2012, abrumado por la falta de recursos, el casi nulo mantenimiento y la carencia de elementos indispensables, dejó de operar.

La locomotora 300 y los vagones que halaba (Foto: Panoramio)

La situación descrita resultaba absolutamente incompatible con la intensa actividad que se registra en esa frontera binacional, por la cual cientos de ciudadanos de ambos países ingresan diariamente al otro para llevar a cabo diversas actividades. Los chilenos, por ejemplo, lo hacen tanto para fines turísticos como para comprar todo tipo de bienes y servicios, aprovechando los menores precios y tarifas, contribuyendo con ello a dinamizar la economía tacneña. Ese movimiento fronterizo podría ser aún más intenso si existieran mayores facilidades en materia de transporte.

1.Estación en Arica; 2 y 3.Ingresando a Arica; 4.Puente sobre el río Lluta (Fotos: Panoramio)

Afortunadamente, hace pocos días el viejo autovagón, después de haber sido refaccionado, ha vuelto a operar, transportando 48 pasajeros en cada uno de los cuatro viajes diarios que lleva a cabo (inicialmente se había previsto sólo dos, pero la fuerte demanda ha llevado a duplicar la oferta).



La iniciativa es plausible en cuanto vuelve a poner en uso una infraestructura que, pese a su precariedad e inconvenientes, aún resulta útil. Obviamente, a mediano plazo se requiere otra más importante, que implique una modernización radical, con vehículos mucho más amplios y rápidos, que se constituyan en una verdadera alternativa frente a los buses y autos, que actualmente son los encargados de transportar a las numerosas personas que diariamente cruzan la frontera.

Eso último está en proceso, pues se halla en evaluación un proyecto para concesionar el servicio, dotándolo de autovagones idóneos para un recorrido como el mencionado, que tiene 62 kilómetros de largo, y en el cual existen dos estaciones (en Tacna y Arica) y cinco puentes.

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