martes, 27 de septiembre de 2016

El Perú: Puesto 67 en el Mundo en Competitividad

Como cada año, acaba de aparecer el Informe de Competitividad Global, publicado por el prestigioso World Economic Forum (WEF-Foro Económico Mundial). El documento, uno de los más importantes en cuanto al análisis de las economías del mundo, evalúa el desempeño de éstas en la materia y plasma sus resultados en un interesantísimo ranking. En ésta, su edición 2016-2017, ha considerado 138 países, dos menos que el año pasado.

La competitividad, es decir, la capacidad de competir, se obtiene, tratándose de los países, a través de muy diversos elementos: una buena infraestructura, una economía manejada con prudencia, un sector empresarial dinámico, un adecuado nivel educativo, un aceptable nivel de desarrollo tecnológico, instituciones respetables, una fuerza de trabajo bien capacitada, un sistema financiero solvente, y otros factores fundamentales. El WEF la define como "el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país".

Cuanto más competitivo es un país, mayor es su capacidad para incursionar en nuevos mercados, así como para hacer frente a las amenazas provenientes de fuera, ya sea que se trate de competidores poderosos o situaciones internacionales difíciles. Por eso resulta importantísimo tener un buen desempeño en esta materia.

Como podemos ver a continuación, para elaborar su ranking, el WEF lleva a cabo una evaluación sumamente rigurosa y detallada de los países. Para ello se basa en tres grandes aspectos, cada uno de los cuales considera, a su vez, varios pilares o rubros específicos:
  1. Requisitos Básicos. Incluye cuatro pilares:
    • Instituciones
    • Infraestructura
    • Ambiente macroeconómico
    • Salud y educación primaria
  2. Mejora de la Eficiencia. Considera seis pilares:
    • Educación superior y entrenamiento laboral
    • Eficiencia en los mercados de bienes
    • Eficiencia en el mercado laboral
    • Desarrollo de los mercados financieros
    • Disposición tecnológica
    • Tamaño del mercado
  3. Factores de Innovación y Sofisticación. Abarca dos pilares:
    • Sofisticación de los negocios
    • Innovación
Y ahora vayamos a los datos. La puntuación en los citados rubros va desde 1 (la peor) hasta 7 (la mejor).

Al igual que desde hace ya un buen número de años, el ranking es encabezado por Suiza. El pequeño pero muy desarrollado y competitivo país europeo obtiene 5.81 puntos. Le siguen Singapur (5.72 puntos) y Estados Unidos (5.70), que mantuvieron su posición del año anterior. Tras ellos se sitúan Holanda (5.57) que mejoró un puesto y Alemania (5.57) que decayó uno. Luego aparecen Suecia (5.53), Reino Unido (5.49), Japón y Hong Kong (ambos con 5.48) y Finlandia (5.44), país con el cual se cierra el grupo de los diez más destacados.

En el otro extremo de la tabla resaltan como es lastimosamente recurrente, los muy pobres países africanos, cuyo bajísimo nivel de desarrollo se traduce en una ínfima competitividad (y por ende también en una ínfima productividad). Pero esta vez el menos competitivo de todos no es de dicho continente, sino uno asiático, concretamente del Medio Oriente. Se trata de Yemen, que no había sido considerado en mediciones anteriores y que apenas obtiene 2.74 puntos. Le siguen los africanos Mauritania (2.94) y Chad (2.95). El único país de nuestro continente que suele aparecer en esta poco halagüeña zona del ranking, Haití, no fue evaluado en esta oportunidad.

El Perú ascendió dos puestos y ahora se ubica en el 67 (hacer click para ampliar)

Entre los países latinoamericanos, como ya es tradicional, Chile es el mejor ubicado, al figurar en el puesto 33 (avanzó dos) con 4.64 puntos. Le sigue Panamá, que un año atrás se ubicaba en el puesto 50 y ahora avanzó nada menos que ocho, hasta el 42 (con 4.51 puntos).

El Perú, que en los dos últimos años había registrado retrocesos (cayó cuatro puestos en el 2014 y otros cuatro en el 2015), tuvo una leve recuperación, situándose en el lugar 67, con 4.23 puntos (frente a los 4.21 del año previo).

Según la primacía de alguno de los tres grandes aspectos mencionados hace un momento, el WEF ubica a los países en una de las tres etapas del desarrollo.

A aquéllos cuya competitividad aún se determina por la mejora de los requisitos básicos, los define como Orientados por los Factores. Estos países compiten basados en su dotación de factores, como una mano de obra no calificada y recursos naturales. Las empresas compiten en base a precios y venden productos básicos o commodities, con una baja productividad reflejada en los bajos salarios. Aquí se considera a los países con un producto per capita menor a US$ 2 mil.

Cuando la competitividad mejora, y con ella lo hacen la productividad y los salarios, los países transitan a una etapa más avanzada, y se definen como Orientados por la Eficiencia. Aquí, deben hacer más eficientes sus procesos productivos y aumentar la calidad de los productos, porque los salarios ya se han elevado y no es posible incrementar los precios. En ese marco de cosas, la competitividad está crecientemente basada en la mejora educativa, en la capacitación laboral, en la eficiencia del mercado de bienes, en el buen funcionamiento de los mercados laborales, en el desarrollo de los mercados financieros, en la habilidad para aprovechar los beneficios de las tecnologías existentes y en un gran mercado interno o externo. El WEF considera en esta etapa a los países con un producto per capita entre US$ 3 mil y US$ 8,999.

Finalmente, cuando se mueven hacia la etapa más avanzada de todas, se definen como Orientados por la Innovación. En ésta, los salarios y el nivel de vida han aumentado tanto, que para poder mantenerlos o mejorarlos las empresas deben competir a base de bienes nuevos o únicos, empleando los más sofisticados procesos productivos e innovando. Se incluye en este nivel de desarrollo a los países con un producto per capita superior a US$ 17 mil.

Según el WEF, el Perú pertenece al grupo de países Orientados por la Eficiencia, al igual que Brasil (que el año pasado se ubicaba entre los países en transición desde dicha etapa a la de países Orientados por la Innovación y que ahora ha sido degradado), Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, República Dominicana y también China, entre otros.
Argentina, Chile, Costa Rica, México, Panamá y Uruguay, en cambio, se hallan en transición desde dicha etapa a la de países Orientados por la Innovación.
Venezuela, debido a su altísima dependencia petrolera, es considerada en transición desde la etapa de países Orientados por los Factores a la de Orientados por la Eficiencia, al igual que Honduras y Bolivia (que volvió a esta categoría luego de haber sido promovida el año pasado a la de Países Orientados por la Eficiencia).
Nicaragua es el único país latinoamericano entre los Orientados por los Factores. En este nivel también se halla la India.

Nuestro país destaca especialmente en el aspecto de Mejora de la Eficiencia (puesto 57 y 4.3 puntos), en el cual, si bien con un mínimo avance en el puntaje, ha escalado tres casillas respecto del año anterior. En el aspecto de Requisitos Básicos (puesto 77 y 4.4 puntos) ha disminuido muy levemente su puntuación y retrocedido un puesto. En cuanto a su aspecto más deficitario, Innovación (puesto 108 y 3.3 puntos), ha mantenido su puntaje,  pero retrocedido dos casillas (después de haber retrocedido otras siete el año anterior).

Los pilares en los que se basa la competitividad peruana son los de Ambiente Macroeconómico (5.4 puntos, con una notoria reducción respecto de los 5.9 del año pasado), Salud y Educación Primaria (5.3), Desarrollo del Mercado Financiero (4.7), Eficiencia del Mercado de Bienes (4.4), Tamaño del Mercado (4.4) y Eficiencia del Mercado Laboral (4.3).
En cambio, sus puntos débiles son los de Innovación (2.8), Instituciones (3.4), Disposición Tecnológica (3.6), Infraestructura (3.6), Sofisticación de los Negocios (3.8) y Educación Superior y Entrenamiento Laboral (4.1).

Dada la fundamental variable que considera, es claro que este informe constituye una muy valiosa fuente de información, que en todo momento debe ser tenida en cuenta. Haciéndolo así nos aseguraremos de que la recuperación que acabamos de registrar, tras dos años de retroceso, continúe adelante y se intensifique.

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