martes, 11 de enero de 2022

Venta de Autos: Mejora pero con Incertidumbre

De la mano de la reactivación de la economía en el año 2021 luego del complicadísimo y pandémico 2020, la venta la vehículos nuevos tuvo una recuperación importante.

Eso dicen los datos de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), según los cuales fueron vendidos 174,751 vehículos, 39.7% más que en el año previo y 3.6% más que en el 2019.

De ellos, 157,100 fueron livianos (automóviles, camionetas, pick up y furgonetas, station wagons, SUV y todoterrenos), cifra que implicó un avance de 40% frente al 2020 y de 3.4% frente al 2019.

Según la entidad, el favorable número se debió al dinamismo de la demanda interna, la recuperación de los índices de empleo e ingresos, el acceso a ingresos extraordinarios (disponibilidad de la CTS y fondos de AFP), el uso de ahorro privado embalsado por parte de las familias, y las políticas comerciales implementadas por las concesionarias, que facilitaron la oferta y el acceso a los referidos vehículos. Además, contribuyeron a ello las facilidades de financiamiento, y la adquisición de dichos vehículos (principalmente, automóviles y furgonetas) para ser empleados en servicios de taxi y delivery.

En cuanto a los vehículos pesados (camiones, tractocamiones, minibús y ómnibus), fueron vendidos 17,651 (36.7% más que en el año previo y 6.0% más que en el 2019). El incremento se dio por el lado de los camiones y tractocamiones, gracias a la reactivación de sectores como la construcción, minería, comercio, agroindustria y otros, no así por el de los minibús y ómnibus, cuyas ventas más bien bajaron debido a que los sectores ligados al transporte público, urbano e interprovincial, así como el turismo y otras actividades de esparcimiento aún no se recuperan plenamente, limitados por las restricciones de aforo y de tránsito en las unidades de transporte durante buena parte del año debido a la pandemia. 

Además, la AAP señala que el panorama para este año es menos alentador, debido al modesto crecimiento esperado, de entre 2% y 3%, con algunos componentes de la demanda, como la inversión privada, contrayéndose fuertemente. Las señales, poco claras y contradictorias que emite el gobierno propician inquietud en los agentes económicos, impiden tener claridad sobre el futuro de la política económica, limitan el crecimiento económico, y por ende afectan la venta de vehículos.

Asimismo, dice la entidad, existen otros factores de riesgo. Por ejemplo, los puertos del mundo no están funcionando a plenitud, lo que ha encarecido los fletes, aumentado el retraso promedio del traslado de bienes en buques, y sumado problemas estructurales respecto a la logística e infraestructura portuaria. De otro lado, existe escasez de algunos suministros necesarios para la producción de vehículos. Por último, el COVID-19 sigue en marcha, con nuevas variantes del virus que complican su contención.

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