domingo, 11 de diciembre de 2016

Tengamos una Educación Ajena a la Mezquindad

En el Perú, el clamorosamente bajo nivel educativo de su población ha sido desde siempre uno de los factores que más han conspirado contra su legítimo afán de progreso y desarrollo.

Y es lógico, pues una población con escasa instrucción tiene serias limitaciones para desempeñarse adecuadamente en el área laboral y en las demás vinculadas con su desarrollo personal, así como para defender sus derechos y  participar activamente en la vida social y política. Un país con una población escasa de conocimientos difícilmente destaca en la investigación y en la innovación, y por ende ve seriamente bloqueado su camino hacia el desarrollo tecnológico.

Por ello, uno de los más grandes y persistentes anhelos nacionales ha sido el de contar con una política que impulse fuerte y sostenidamente el sector. Teniendo eso en cuenta, los últimos gobiernos han dado importantes pasos que, poco a poco, han ido pavimentando el camino hacia tal objetivo. La política de meritocracia (promoviendo las mejoras remunerativas del magisterio a cambio de la capacitación profesional), los colegios de alto rendimiento, la mejora de los programas de desayunos escolares, las becas otorgadas bajo diferentes programas, la creciente inversión pública en infraestructura y equipamiento, la modernización de las currículas, etc, están detrás de ese avance, desarrollado no en un uno, sino en varios gobiernos.

La Prueba PISA, una de las más reconocidas a nivel mundial (razón por la cual es tomada muy en cuenta por los países más desarrollados, y por muchos otros que la emplean como referencia para mejorar sus respectivos niveles educativos), así lo certifica.

En ella, el Perú ha tenido desde el momento de su primera participación, en el año 2001, una paulatina alza de puntuación. Pero esa mejora se ha hecho mucho más considerable en el período 2012-2015, dejando ver los resultados de la gestión del ministro Jaime Saavedra, que por esa destacada labor en el gobierno anterior fue mantenido en el puesto por el presidente Kuczynski.

La Prueba PISA revela la clarisima mejora entre los años 2012 y 2015

En ese último período nuestro país ha mejorado 24 puntos en Ciencias (después de que sólo había avanzado 4 en el período 2009-2012), 19 en Matemáticas (frente a sólo 3 en el período anterior) y 14 en Comprensión de Lectura (igual que en el período previo). Tal como lo reconoce la OCDE en el informe, es uno de los que más han avanzado.

Gracias a ello, ya no figura último, pues ha superado a dos países (Túnez e Indonesia, de los cuales el primero lo superaba con holgura anteriormente), y se ha acercado muchísimo a los que le anteceden, a tal punto que ya rebasó a Brasil y Jordania en Matemáticas.

Eso demuestra que son falsas las críticas acerca de que sólo ha dejado el último lugar porque ahora hay más participantes. Tal argumento tendría asidero si los cinco países ingresantes tuvieran un índice de desarrollo humano (IDH) más bajo que el nuestro, y por ende fuera previsible que el Perú también los superara en la Prueba PISA. Pero no es así, pues tres de ellos (Macedonia, Argelia y Líbano) tienen un IDH más alto que el peruano, pese a lo cual nuestro país los superó en la prueba, como también hizo, ampliamente, con los otros dos países que por primera vez la rindieron (Kósovo y República Dominicana).

Todo lo anterior, más la comprobación de que el ministro no tuvo responsabilidad en los actos de corrupción que se le atribuye, deja claro que el intento de censurarlo no es más que un mezquino acto de prepotencia política, que la población deberá tener en consideración cuando se haga un posterior recuento de los hechos más importantes de la educación nacional. Ojalá al final prime la cordura y se deje de lado tan tremendo despropósito.

Fotos: Andina

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